Es indudable que todo el país, que todo Michoacán y que todos y cada uno de los municipios del estado; que todos y cada uno de los ciudadanos y residentes del estado de Michoacán y que todos y cada uno de los residentes de Uruapan y de Apatzingán, estamos viviendo tiempos inéditos, jamás antes vividos.
Nadie duda que en nuestra vida coloquial que el coronavirus COVID-19 es y fue un parteaguas en nuestra vida social, pública, política, familiar, escolar e individual y, sin llegar a mentir, se dirá “antes” y “después” del Corona Virus COVID-19 y se dirán – y diremos – Sobreviví al Coronavirus y se sentirán-nos sentiremos – muy ufanos.
Todos debemos aceptar las circunstancias inéditas y por estas mismas circunstancias se ha festejado de otra manera – en línea, virtual, en WhatsApp, en videoconferencia, en fin, en todas y cada de las maravillas que la tecnología de la comunicación electrónica ofrece y lo permite.
Por tal razón, los festejos cívicos=escolares=familiares – del Día de la Educadora, Día del Niño, Día del Trabajo, Día de la Madre, Día del Maestro, se festejaron o privadamente o frente a las cámaras del teléfono, de la televisión y/o ante los micrófonos.
Verdaderamente son tiempos que se desea no vuelvan a repetirse.
Se confía en que estos actos se festejen en estas nuevas modalidades y alcancen su doble objetivo: festejar y reconocer el valor de cada uno de los protagonistas y personajes de nuestra vida familiar, social, pública y social, por un lado, y evitar contagios, detener los eslabones de transmisión del virus y parar la contaminación y el dinámico ascenso de la pandemia, con lo que se logrará que se detenga, se achate su crecimiento, se transforme en meseta e inicie su descenso, con lo que la sociedad municipal, estatal y nacional podrán ir regresando, paulatinamente, a la normalidad.
Pero, por lo pronto estamos viviendo tiempos inéditos.























