Esta época de la postverdad, de la verdad maquillada, de las fakenews, de lo que existe más allá de la mentira y más allá de la verdad y de los gobiernos con líderes populistas en varias naciones del mundo posiblemente no será igual a lo anterior del 2019, o, acaso, sí, y no cambiará nada, ni siquiera el equilibrio económico, ni las Bolsas de Valores, ni la de Granos, ni los futuros del petróleo, ni las especulaciones con las monedas, con los hidrocarburos, ni del agua, ni…¡nada! Todo seguirá igual.
Mas esta etapa populista está matizada con declaraciones, con acciones, con ironías, con…cosas de locos que muestran total ausencia de sentido común, menos de sensibilidad política, de conocimiento y de experiencia en el arte de gobernar y de tomar decisiones.
Viene lo anterior a cuento, por las recientes, muy recientes declaraciones del presidente norteamericano Donald Trump, quien, para combatir el coronavirus-COVID-19, recetó ”LA INYECCIÓN DE DESINFECTANTE Y PROPORCIONAR, DAR, LLEVAR LUZ INTENSA LA CUERPO DE LOS PACIENTES”, que dejaron pasmados a sus asesores de salubridad, científicos, epidemiólogos e inmunólogos que lo acompañan, así como a los asistentes a su conferencia de prensa en la sala respectiva de la llamada Casa Blanca.
Aun no se perdía el eco de sus palabras cuando ya había sido refutado por científicos, investigadores, columnistas, comentaristas y presentadores de noticias y por su mismo personal.
Lo menos que le dijeron es que estaba equivocado. Que, totalmente, carecía de sentido común.
Los más ecuánimes recomendaron no seguir esa receta porque, la primera parte, llevaba a la muerte y la segunda – llevar a la luz ultravioleta o a una insolación a todos los interesados ciudadanos, era, si no imposible, sumamente, bastante difícil de operar y aplicar en multitudes -. Los que no comulgan con él lo estigmatizaron como loco.
Lo cierto es que la mayoría de los ciudadanos norteamericanos no lo entienden: todos sus actos son para llamar la atención. Finalmente lo que le importa es estar en los titulares de todos los Medios, sea cierto o sea falso. No importa si es bueno o malo: estar en los titulares de los Medios es lo importante…Si no está en los titulares de los Medios de Comunicación, no existe. Así de fácil y simple. Y, además, deben complementar ese juicio, con sus preocupaciones-exigencia que plantea la campaña por la reelección presidencial, que cada día está más cercana.
Lo que menos le importa a Trump es el pico de los datos de contagiados y muertes de norteamericanos, pues sabe que, estadísticamente, fallecerán más latinos, asiáticos, afroamericanos, árabes que anglosajones y que sus instituciones de salud – privadas o no -, tendrán la suficiencia para atender los casos – pues significan dinero, ingresos comercios, ganancias – y, finalmente, el ascenso se detendrá. Él como persona y como presidente, no pierde nada, salvo ¿imagen?
Seguirá conservando el poder, aunque carezca de sentido común, que no sabe lo que es.























