Los manuales y catálogos de consejos para polÃticos siempre son útiles, ya sea para conocer la circunstancia histórica o polÃtica en que se escribieron, ya sea para ubicar a su autor en este o aquel extremo del abanico ideológico en el que escribió. Con frecuencia son útiles por sà mismos y por el contenido, alcance, impacto y/o vigencia de las máximas que imparten.
En esta serie y en la dedicada a candidatos he repasado algunos de ellos. Por igual PREPARING TO BE PRESIDENT, de Neusdtadt, que LA PRESIDENCIA MODERNA, de Liébano Sáenz; lo mismo EL POLÃTICO, de José MartÃnez Ruiz (AzorÃn) que EL ARTE DE LA PRUDENCIA, de Baltasar Gracián o LAS 48 LEYES DEL PODER, de Green.
En esta ocasión me referiré a uno más, que me parece extraordinario. Allá por mediados de los noventa esta obra vio la primera luz aunque con otro nombre y desde entonces pensé algún dÃa reseñarla en beneficio de alguien más. Hoy que lo hago, lo hago con la nueva edición en la mano (la de 2011) con el divertido tÃtulo de EL PRINCIPITO, O SEA OFICIO DE POLÃTICOS: ORÃCULO MANUAL PARA DESENGAÑO DE ASPIRANTES, MEDITACIÓN DE PROFESOS Y DELEITE DE JUBILADOS (Fernando Escalante Gonzalbo).
En un claro guiño a Maquiavelo y a Gracián, de quienes ya he reseñado obras, el autor de la Lectura Presidencial de esta semana lanza desde el mismo tÃtulo anzuelos que a mi me engancharon desde luego y sobre todo a vistas de lo que se ha convertido últimamente en mi misión para GURÚ POLÃTICO, que es comentar y analizar textos de todas las épocas que algo podrÃan aportar al trabajo cotidiano de los que ejercen el poder público, en la idea de acercarles noticia de lo que en otras latitudes y tiempos se hizo bien o se realizó con errores.
Escalante arranca asÃ: “Este librillo comenzó su andadura hace ya bastante más de una década. Casi hasta dos…Hace tiempo que ya no se encuentra en librerÃas… Si me he decidido a ponerlo de nuevo en circulación… es sólo por pensar que en tiempos aciagos, como los que nos tocan, incluso la luz más mezquina y pobretona, luz de vela sin despabilar, puede servir de algo.â€
El texto se organiza en 21 capÃtulos, denominados con las usanzas del español antiguo, como todo el cuerpo de ellos. Le comparto algunos: II. Del acceso al poder y de si conviene llegar por la popularidad o por la astucia (sugiere la segunda). V. De las novedades y reformas y de cómo deben gobernarse las repúblicas acostumbradas a vivir bajo leyes propias. XIV. Del dinero y gasto público y de la liberalidad y la mezquindad o miseria (tres reglas: gastar de modo que se conozca y sea notorio; gastar de modo que la ganancia se reparta entre el mayor número de gente; gastar de modo que su propósito económico o filantrópico no estorbe al propósito polÃtico).
XVI. De las promesas y de si deben los polÃticos observarlas. XIX. De la reputación y de cómo debe comportarse un polÃtico para adquirirla (“para conseguirla no basta nunca la sustancia y las mayores empresas serán inútiles si no las acompaña la publicidadâ€). XXI. De la fortuna, de cuánto puede en las cosas humanas y cómo cabe contrarrestarla.
En el tercer capÃtulo, sobre los enemigos, afirma nuestro autor que existen tres posibilidades: no tenerlos, tener uno o varios y que conviene para la estabilidad de la república tener varios. A su vez que los enemigos pueden ser de dos clases: secretos o públicos y sobre éstos se extiende afirmando que dan ocasión al polÃtico de mostrarse generoso cuando sea conveniente y también le permiten ser severo cuando se necesite. Aquà habla en el mismo sentido sobre los amigos: si un polÃtico sabe ganarse el favor de algún enemigo y no teme que se vuelva en su contra un aliado, conseguirá que sean cautelosos ambos, pero aquellos por esperanza y éste por temor.
Otros dos capÃtulos (el VII y el IX) abordan, respectivamente, la virtud y la fortuna como medios de adquisición del poder, ya sea con recursos propios o con los ajenos. Aconseja en el VII no confiarse totalmente de la virtud, que no puede reducirse a regla general y que en polÃtica los recursos son de tres clases: dinero, reputación y relaciones, que a la vez, pueden poseerse antes de convertirse en polÃtico o adquirirse en la práctica. Informa que es más fácil subir y mantenerse en posiciones de gobierno teniendo recursos propios pero que quienes no los tienen de inicio, acaso sean más prudentes o incluso avaros en su administración, por causa del esfuerzo para conseguirlos.
Cierra ese apartado hablando de otros dos recursos que sólo el tiempo otorga: experiencia e información y para la primera cita a Luis Marcelino FarÃas hablando de la reelección legislativa como necesaria y para la segunda invoca a ejemplares como Fouché y J. Edgar Hoover que vieron pasar regÃmenes de orientaciones contrarias y sobrevivirlos. De la fortuna advierte: “un polÃtico no puede esperarlo todo de ella ni desesperar por no tenerla consigoâ€.
La obra completa merece atención serena y seria; minuciosa y completa. Si bien es una actualización del texto original del ´95, es también más útil porque trae ahora ejemplos más modernos de polÃticos y acontecimientos cercanos que por su cercanÃa con el momento actual o mejor recordación, facilitan la comprensión de muchos aforismos y recomendaciones.
Es uno de esos textos necesarios que hay que tener a la mano para consultarlos con frecuencia. Retrata la dimensión completa de la condición humana frente al poder y al poderoso (y del poder frente a sà mismo y a los gobernados) sin contemplaciones éticas sino pragmáticas. Para quien quiera acompañarme en este juicio, lo califico de análisis crudo pero también de bien merecida reivindicación de la naturaleza y consecuencia verdadera de la buena polÃtica, que tanta falta hace.
El propio Escalante justifica su aportación a la biblioteca de Lecturas Presidenciales y con él termino por hoy: “DÃcese mucho en este tiempo, tanto que empalaga, que el desgobierno y la miseria y la violencia, y el desarreglo todo de la cosa pública es por culpa de los polÃticos. Digo yo que no. Que no es por los polÃticos, sino por la falta de ellos. Porque hay muchos que se emplean en el oficio sin dotes, unos queriendo ser alguaciles… contables, frailes o usureros, otros más de vocación de comediantes… o bufones… Y eso se nota… Como que la votación les sale por las costuras del traje, y se muestra en todo lo que hacen y mucho más en lo que dejan de hacer. â€
Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Licenciado en Derecho con 22 años de experiencia en el servicio público en posiciones de Dirección y Alta Dirección en la Administración Pública Federal, del Distrito Federal, en órganos autónomos (IFE, IEDF), en el Congreso de la Unión y en el sector privado. Candidato a Maestro en Derecho Constitucional y Amparo por la Facultad de Derecho de la Barra Nacional de Abogados. Columnista semanal del periódico LA CRÓNICA DE HOY (columna TRAS BANDERAS los miércoles) generalmente en temas electorales o de análisis y comentario polÃtico. Profesor y conferencista en diversas instituciones de educación superior en Derecho. Colaborador ocasional de las revistas PROCESO, VÉRTIGO, EME-EQUIS, NEXOS, y del suplemento dominical ENFOQUE del periódico REFORMA. [email protected] Twitter: @sergioj_glezm
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