Etelberto Cruz Loeza.
Entiendo que gobernar no es fácil. Si lo fuera…¡Uta!, ¡cualquiera lo haría!
No existe en este momento nada tan importante en la sociedad nacional como la información-aplicación por la sociedad para contener la cadena de transmisión del coronavirus COVID-19 y son plausibles las medidas de la autoridad, del gobierno, para intentar detener esta cadena de transmisión de la pandemia, que se reflejará en el achatamiento de la curva.
Percibo lo siguiente:
Bajo la tensión superficial de la sociedad enmascarada por esta lucha nacional, está una perruna lucha política; una disputa por el poder, aunque, aparentemente, en este momento, no haya nada en juego, pero todos – personas físicas y morales – están tomando posiciones, ensayando armas, probando equipos y personas, sumando errores, devaluando y distorsionando aciertos, pues, formalmente, la lucha iniciará a partir de septiembre, en 150 días.
Tal vez, usted amable, lector piense que está muy lejano para que en la presidencia de la República haya nuevo titular y es cierto. Será en 2024, pero la llave de todo el sistema político mexicano es la gobernabilidad, la mayoría natural, y calificada, en las dos H. cámaras del H. Congreso de la Unión y el año próximo habrá elecciones para la H. Cámara de Diputados, en donde AMLO=MoReNa tiene mayoría natural y calificada. Versión 4T del viejo PRI: Aplanadora.
Por eso esta lucha.
El poder Ejecutivo-AMLO=MoReNa ya mostró lo que quiere y cuáles son sus armas, su voto duro, su piso electoral, su lema de campaña:
Sus armas: los programas sociales de apoyo a adultos mayores, a jóvenes construyendo el futuro, las Universidades Benito Juárez García Para el Bienestar, la Universidad para la Salud, Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto en Santa Lucía.
Su voto Duro: casi todos los beneficiarios de sus programas sociales estelares: primero los pobres y los que consideran que se está en el camino del cambio, y los que creen que el gobierno les debe una histórica compensación.
Sus lemas: Primero los Pobres y, obvio, la Lucha Contra la Corrupción.
El titular del Ejecutivo Federal, señor Manuel Andrés López Obrador, perfectamente sabe que sus comportamientos no son los adecuados al momento, pero lo hace zorrunamente: juega política y electoralmente; sabe que el pueblo, al que considera sabio, lo mima, mas, por la realidad debe cambiar: su popularidad cruzó la barrera psicológica del 50 % y se ubica en el 43% de aceptación.
Debe preguntarse y/o pedir que pregunten, ¿cuántos de los poco más de los 30 millones que votaron por él en el 2018 votarán le darán su voto a MoReNa en el 2021?
Como se lo pido su anterior socio político, Dante Delgado Ranauro. Cito: debes convertirte en Estadista y ser el líder, el presidente que en este momento el país necesita; es tiempo de que adviertas que llevas al país al precipicio, que rectifiques y tomes las decisiones que se espera de un presidente responsable, que en este momento, el país necesita; si aun tienes el respaldo social de una parte de la población nacional construye, con las otras partes, la unidad nacional; solo así lograrás estar a la altura de los grandes momentos de la historia. De lo contrario, no solamente vas a fracasar como lo hicieron los presidentes anteriores, sino que habrás logrado afianzar la tragedia de México. No insistas en que eres un presidente diferente; te convoco a que lo seas, pero para serlo, tienes que ser presidente de México, de todos los mexicanos. Deberás ejercer el poder. Incluyente, el poder para construir y no para destruir, el poder para ser el líder y estadista que nuestro pueblo espera que sea y México requiere.
El pasado domingo 5 del presente se realizó reunión entre el presidente de México y los líderes del sector empresarial, patronal y demás. No hubo acuerdo ni coincidencias en sus propuestas y ahora los 2 sectores caminan por sendas diferentes.
A los planes de respaldo al sector económico Micro&PyMEs, el presidente se centró en la inversión pública y, repitió, que no habrá otro FOBAPROA.
Concretamente, el presidente, no escuchó a nadie y como jugador, apuesta todo a pocas cartas: que México no salga tan golpeado con el coronavirus, que su plan de inversión pública – sin decir dónde y cuándo ni cómo – dé resultado, que sus programas sociales sí sean el voto duro=piso electoral para conseguir las mayorías – natural y calificada – en el H. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Será el triunfador. Si pierde, será otro el escenario.























