Etelberto Cruz Loeza.
LOS PUEBLOS QUE NO APRENDEN DE SUS ERRORES ESTÁN CONDENADOS A REPETIR SUS PROPIOS FRACASOS. CICERÓN, CITADO POR TAYLOR CADWELL EN LA COLUMNA DE HIERRO.
En este texto, y en todos mis anteriores jamás he pretendido ofender la institución presidencial; esa investidura merece todo mi respeto; a quien he criticado es al hombre, a Andrés Manuel López Obrador.
Bastantes comentaristas en toda clase de Medios se han hecho la pregunta, ¿cuántas personalidades asume AMLO?
Aunque no agrade a la mayoría de mexicanos es titular del poder Ejecutivo Federal por la vía democrática. Eso es indiscutible, mas en el ejercicio del inmenso poder, acaso, según mi percepción, en un 45%, asume la personalidad del agitador, del complotista. Invariablemente está a la defensiva, percibe enemigos&contra revolucionarios y con sus palabras, actitudes divide, confronta y, ¡vamos!, está bien, si no estuviera en el poder y buscara llegar a él, pero, ¡está en el máximo poder del país!
Y ese comportamiento no permite a su otra personalidad gobernar.
La otra personalidad, tal vez el 45%, es la de histrión, actor, comediante, humorista; sus máscaras divierten a la gente, a sus seguidores, ¿sus fieles? Pudiera ser – no existe forma de comprobarlo que sea recomendación del productor de TV Epigmenio Ibarra, asesor de imagen, que sea así, que hable despacio, use chascarrillos, dichos, refranes, cite libros, epígrafes, sonría, juegue con su imagen y con su mensaje. ¡Pega!, es demoledor. Todo le perdonan, todo le ríen. Es el consentido. Es el dueño del escenario y del espectáculo y con el equipo humano y técnico que tiene, ¡Diablos! ¡Está en los cuernos de la luna!
Falta la principal: se siente el Mesías y en ese sustantivo une, históricamente, nuestros Hidalgo, Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas. Alguien le dijo muy quedo en el oído, que salvaría a la Patria, a la Nación, a la sociedad mexicana, de la corrupción, inseguridad, pobreza e impunidad: los 4 Caballos del Apocalipsis.
Lo peor es que se lo cree. Él mismo lo ha afirmado y en casi todas sus actuaciones lo comunica su imagen. Ése es el mensaje y ésa es la idea fuerza: Soy el mesías.
De ahí sus manipulaciones y expresiones de los amuletos, del billete de 2 dólares, de su ¿jaculatoria? Y de su permanente comportamiento de hacer todo lo contrario que sus secretarios establecen. A él, todos, y todo, lo respetan. Es inmune e invulnerable. ¿Cómo es posible que él, el Mesías, se contagie?
Como estudiante de Ciencias Políticas debió enterarse que todos los Mesías fueron sacrificados por su pueblo. Todos y curiosamente, todas las revoluciones devoran a sus iniciadores. Fidel Castro y Lenin, fueron excepciones, pero sus purgas fueron tan históricas como multitudinarias. Mahoma no fue Mesías. Fue caudillo.
Precisamente esa visión, esa percepción y esa actitud están dando al traste con toda la administración y, particularmente en el asunto de la contingencia sanitaria. Al hacer todo lo contrario a lo recomendado por sus funcionarios y científicos – estar en su casa, no salir de gira, no saludar de mano, ni de abrazo, ni de besito, no acudir a concentraciones mayores de 25 asistentes – nuestro país tardó 1 mes exacto en tomar decisiones para contener la pandemia – hizo lo mismo que Donald Trump, quien modificó el sistema de salud heredado de Barack Obama – tomó tarde las decisiones de cerrar fronteras y establecer controles sanitarios – y ahí en Estados Unidos, están colapsados sus sistemas de salud (público y privado), han establecido hospitales inflables, barcos hospitales-sanitarios, en algunos estados toman restricciones tan duras en $$ y en Derechos Humanos – como toque de queda – y esperan el fallecimiento, entre 200 mil y 400 mil personas. ¡Qué necesidad!
Si AMLO acepta que el presidente de la República, que el titular del Ejecutivo Federal, sea objetivo, no vea endriagos donde no hay nada ni nadie que le dispute el poder y sí sea colaborador y ponga el ejemplo de no salir de casa, de lavarse las manos y de usar, USAR mascarilla-cubrebocas y encabece esta fase de la lucha nacional contra el COVID-19, podrá ganar todo lo perdido; en caso contrario, el pueblo, sus fieles, le darán la espalda y como al Mesías judío lo crucificarán.
No contar con el respaldo de la ciudadanía sería lo peor que le puede pasar a este Mesías. (Que relea El Príncipe).























