“ENTIENDO QUE ALGO DEBE CAMBIAR, QUE DEBE LLEGAR EL CAMBIO PARA QUE… TODO SIGA IGUAL”. CONDE  DE LAMPEDUSA.
“NO HAY HOMBRE MÁS SOLITARIO QUE EL HOMBRE DE PODER… NO HAY NADIE A QUIEN SE COMPRENDA MENOS QUE A UN HOMBRE DE PODER. QUÉ IMBÉCILES SON LOS QUE CREEN QUE LA VIDA DE UN JEFE DE ESTADO ES UNA SUCESIÓN ININTERRUMPIDA DE PLACERES Y BIENESTAR” CÉSAR DARÍO, EN EL TIEMPO DE LA IRA, LUIS SPOTA.

El pasado 15 del presente en el salón de plenos del H. Congreso del estado, con la Protesta de Fausto Vallejo Figueroa como gobernador Constitucional, se dio curso  civilizado  a la sucesión, alternancia y, deseada, transición, teniendo como testigos a las cabezas físicas y políticas sobrevivientes de los  2 grupos que, Dinástica y Hegemónicamente, durante 82 años han gobernado,  dirigido y administrado Michoacán. Estuvieron  ausentes  los únicos que por circunstancias inéditas e irrepetibles (El deseo de Carlos Salinas de Gortari de  terminar con los cacicazgos, visión empresarial en los mandos políticos y el ambiente generado por el asesinato de Luis Colosio Murrieta, parte aguas en la política nacional) fueron titulares del poder Ejecutivo sin contar con el visto bueno y/o anuencia de ellos: Los fallecidos y el,  voluntariamente, retirado.

Este acto, con la presencia de todos ellos, se restableció el orden roto  a inicios de los 90s. Las sucesiones y alternancia a partir de esas fechas contaron con la anuncia  de uno de los grupos, no de los dos, como ahora se vio en esta ceremonia y se cumplió el llamado, y secreto, Pacto de la Embajada. Teóricos  de la Sociología, de la Historia, de la Filosofía  de la Historia, comentaristas y analistas políticos,  sostienen  que las revoluciones son generadas por una alternancia y/o sucesión abruptas, desaseadas, “sucias”, no acordadas y los interinatos (legales y constitucionales) y gubernaturas de esos años no fueron acordadas entre ambos, aunque sí por uno, de los troncos políticos. Y el acto del pasado miércoles indicó alternancia con suavidad de terciopelo=gobernabilidad de seda. Y se terminaron las rugosidades. Todo estuvo lisito, aterciopelado, suavecito. El orden se cerró con un acuerdo, (toda proporción guardada) semejante a los muchos pactos de Bucareli),  de La Moncloa (Que posibilitó la transición y alternancia en la España postfranquista)  y el de la Casa de Manuel Aguilera Gómez, que permitió la llegada de Carlos Salinas de Gortari a la presidencia de la República de Carlos Salinas en 1988), el Abrazo de Acatempan (Entre Iturbide y Guerrero). ¡Qué diferencia de hace  20 años! El estado está tranquilo, no hay asonadas y todo entra a la normalidad democrática e institucional. (Curiosamente  este inicio de administración coincide con nuestros ciclos constitucionales).
Casi todos los pactos son producto de una realidad política y la realidad política no se acepta en forma natural por sí misma: Se debe presentar, negociar, acordar y aplicar y la realidad política se impuso en Michoacán: Fue presentada – ya deduce quién -, se dieron propuestas – se infiere quién; se negoció – se supone quién – y se acordó y todos los grupos cedieron para ganar y la sociedad michoacana ganó en gobernabilidad, aunque tenga que pagar a plazos, un costo, tanto financiero como político.
Y las circunstancias -los escenarios, dicen los eruditos – mostraban 3 opciones para el caso Michoacán: A.- Declarar la nulidad de la elección para gobernador (como lo deseaban PAN y PRD ) y calendarizar otro proceso electoral, designar gobernador provisional,  continuar en la senda de los desacuerdos y el desorden y, si finalmente hubiera elecciones, serían el primer domingo de julio, junto con las elecciones Constitucionales generales y del presidente municipal de Morelia; entonces tendríamos, en un solo proceso, que elegir al presidente de la República, senadores de la República, diputados federales y presidente municipal de Morelia, más la eventual de gobernador: 5 elecciones en una fecha, con la presencia de la judicialización de los procesos, y el fantasma: ¡Una locura!  La situación era centrífuga. No habría acuerdo. B.-Si el TEPJF resolvía a favor del PAN…se incendiaba el estado y buena parte de la política del país: Tanto el PRI como el PRD  se brincarían las trancas de la civilidad. El primero argumentaba que el presidente pretendía judicializar los procesos electorales y que el futuro electoral sería muy sombrío y que ponía en riesgo la validez de las elecciones – sobre todo la presidencial -; en todo tipo de Medios estaban declaraciones sobre  la irregular actuación de los árbitros electorales, señalando su evidente  y riesgosa parcialidad, que hacían sentir la vulnerabilidad de ciudadanos, democracia, partidos y candidatos. El segundo, supongo, temía la probable satanización y cacería de brujas y, posibles, inicio de procesos que hubiera lugar – son 10 años opacos – para muchos – esperados. ¿Tocar a la dinastía? Impensable, irreverente.  Acuerdo poco posible. C.-Si la resolución era a favor del PRI, el acuerdo era probable y muy posible, sobre todo porque una de las partes  podría aceptar acuerdos: el PRD. La situación se configuró centrípetamente y la otra fuerza, el PAN y la presidencia de la República, cedieron para no confrontarse con el PRI ni con el PRD, ni con sus coaligados,  ganar la civilidad, la tranquilidad, la tersura de la elección federal de julio, y supongo, la capital Morelia,  y lo que vaya resultando, y la paz, y tranquilidad en el estado: todos coincidieron, acordaron y  se dio  sucesión, alternancia y transición producto de un pacto=acuerdo y se restableció el orden y los 2 grandes troncos políticos, Dinásticos, Hegemónicos,   estatales acordaron el cambio…para que todo siga igual …que hace ¡20 años!
Este proceso se mostró la luz propia de Jesús Reyna ¡Una Súper Nova!: Su conocimiento, experiencia, visión y arquitectura políticos y sus habilidades y capacidades para negociar. Lo demostró a todo lo largo de  este proceso: sabía su peso político y acertadamente lo invirtió, definiendo el sentido de la candidatura partidista; políticamente trabajó a favor de su elegido y representó a su partido en la Consejo General del IEM; exhibió su audacia y visión política al convencer al Magistrado Flavio Galván  de, inusualmente, difundir  su proyecto de resolución y, así,  ¿obligar? sostener, casi como firme, el sentido del fallo del TEPJF, que finalmente prevaleció.  Lo que resulte de esta administración será su obra, como hace 20 años lo fue de Don Ausencio Chávez Hernández.
En la solemne sesión no estuvo otro protagonista de estos hechos: el presidente de la República (aunque sí estuvo su enviado, pero no abrió la boca). Será el Gran Incomprendido. (Es mi conjetura): Pudo haber dado un movimiento, un manotazo y legalizar todo a favor, pero hubiera A.- Estaba muy identificado ese hecho y lo desprestigiaría aun más. B.- Habría  desequilibrado y  desajustado todo. C.- Chocado con la Dinastía y la Hegemonía. D.-Todo se habría perdido. E.-No habría sucesión, ni alternancia; ni serían tersas, sedosas, de terciopelo. F.- La Historia se referiría a él como un cacique. (A él sí le acuñarían el sustantivo – a los otros dos, no -,  y así pasaría a la Historia). G.- Realmente no pudo eludir  ni quebrar a los dos grupos (El estado y el D.F. , desde los acuerdos de 1988, en la casa de Manuel Aguilera Gómez, son suyos). H.-Cedió su impulso para ganar, aunque perdiera su hermana. ¿Alguien lo comprenderá? Â