
Obligado estoy para escribir sobre la pandemia que se presentó en China y que se ha propagado por todo el globo en el que vivimos, demostrando que poco es el Universo y muy, pero muy pobre e indefenso el hombre, ante las plagas que la propia naturaleza nos proporciona y que nos muestra tanto la grandeza como la pequeñez del ser humano.
Ciertamente que los desarrollos impulsados por la curiosidad y las innumerables investigaciones relativas a las ciencias, nos han permitido mayor desarrollo y conocimiento científico que, comparado con lo que inesperadamente nos brinda la naturaleza, nos hace ver muy, pero muy pequeños e indefensos.
Treinta días antes de la fecha de este escrito, dormíamos tranquilos sin ni siquiera imaginarnos que de repente nos encontraríamos ante este virus, denominado Coronavirus, que ha impactado mundialmente a todos los seres humanos, fenómeno que no respeta ni edad ni límites y que no tiene fronteras que permitan detenerlo.
Fotografías de varios y diferentes países nos muestran las calles de esas ciudades totalmente vacías, desiertas observándolas desde las ventanas de los residentes, mientras los diversos gobiernos emiten anuncios para que todos permanezcamos dentro de nuestros hogares que impacientemente esperamos a que el virus de referencia sea controlado por los científicos, mismos que nos recomiendan, un aislamiento total, para no hacer transferencias de esta plaga (vaga la expresión)
Ya es del conocimiento que este “fenómeno de la naturaleza” originado en China, o tal vez plantado en China, nos está obligando a un descanso que nos tiene prácticamente “presos” en nuestros hogares”.
Las bajas tenidas por culpa de este “archí enemigo invisible” que sin duda alguna seguramente dejará una estela de muertos, pero también nos dejará una seria advertencia sobre el cuidado que tenemos que realizar ¡todos en todo el mundo¡ para que el planeta que habitamos no lo hagamos estallar.
Es pues un aviso oportuno, silencioso y va para todos los que poblamos este Planeta, de que tenemos que hacer conciencia de que el ser humano no es el rey de la Tierra. Cabe indicar que recientemente, un ciudadano supongo de origen español, llamado Sadhguru, ha venido discursado y dando consejos sobre diversos temas, nos hace recordar que aún cuando el problema de esta “plaga auto “llamada de humanos” estamos obligados a respetar nuestro planeta, por lo que debemos analizar y tomar en cuenta los enormes daños que los humanos ya le hemos ocasionado a la naturaleza, ha sabiendas de que lo que hacemos, va en perjuicio de la humanidad y sin genero alguno .
Lo que está sucediéndose en todo el mundo, debe tomarse como una experiencia y una advertencia que nos impulse a valorar lo que la naturaleza nos ha entregado. Debemos evitar pues la destrucción de la propia naturaleza, respetarla y no solamente lo anterior, sino entender que efectivamente somos muy pequeños ante la grandeza de la Tierra.























