Finalmente, el VID-19, el coronavirus, está en el país. Ya ha tocado casi todo el mundo: desde su cuna, China, hasta California, golpeando fuerte a los países de Europa central y extendiéndose rápidamente hasta llegar a ser declarada por la Organización Mundial de la Salud una pandemia y emergencia mundial.

Lo peor es que no existen vacunas ni tratamiento específicos.

Del virus se conoce que su tasa de mortalidad es de 2.3%; que el promedio de edad de los fallecidos es entre los n75 y 80 años y que casi todas estas personas padecían de una condición médica previa. Sin embargo, el número de contagios y muertes varía en función de cada país: en China, Italia, Corea del Sur, Irán, el virus se expandió rápidamente y en otros países de Europa y en América Latina, la propagación ha sido discreta, suave, sin embargo, Donald Trump solicitó a su Congreso 2.2 billones de dólares para enfrentar esta pandemia y ya cerró fronteras – del sur – con México y aplicó restricciones a vuelos de Asia y Europa -.

Las diferencias se explican por el tipo de clima, población y disposición de cada gobierno, así como de su sistema de salud. En los países con población más longeva – como Italia, uno de los países con población más longeva de Europa, su número de muertos se acerca a los 500 – y, parece ser que el inicio de primavera y verano en el hemisferio sur ha detenido el avance de este virus.

Sin embargo, están tres factores no naturales que determinas el avance y la letalidad del virus: la eficacia y decisiones acertadas de las autoridades de cada país; el estado de sus instituciones-sistema de salud y el comportamiento y reacción de la población. Razones por las cuales los resultados son diferentes: las autoridades de China pusieron en cuarentena a millones de personas; Italia está haciendo lo mismo, algo que parecía imposible en un país democrático y con una población acostumbrada a desobedecer órdenes burocráticas. ¿El resultado? La peor crisis sanitaria fuera de China y como la respuesta de las autoridades fue tardía, se aplicó una vertical cuarentena; en Corea del Sur, se hizo una masiva inversión en la detección y esto lo lograron gracias a la fortaleza de su sistema de salud.

¿Cómo actuarán las autoridades de nuestro país?

Ahora que el virus ya aterrizó en nuestro país, habrá que esperar mucho más de las reuniones vespertinas del comité de salud y aun más con el decretado cierre de fronteras de su sur, por parte de Estados Unidos y por Guatemala, en el sur de nuestro país.

Es imposible – no recomendable – que nuestro país siga con sus fronteras abiertas y sin restricción alguna. Ahora nuestras autoridades están a prueba – deberán tomar las decisiones apropiadas en tiempo y forma -, lo mismo que nuestro sistema e instituciones de salud, pues la sociedad nacional tiene miedo, temor y terror.