Es indudable que la sociedad mundial está cambiando y la nuestra podía quedar excluida; es respetado, y se cumple, el axioma que señala que el cambio es la actividad constante del hombre; sin el cambio o sin ese afán de cambiar, de ser otro, la humanidad no habría progresado ni ser lo que actualmente es y como es.
Mas, existen áreas de los seres humanos de los perfiles biológico, fisiológico, evolutivo, sociológico y psicológico, además de otros más, que para cambiar, evolucionar y transformarse deben pasar determinado grado, nivel de maduración para que se manifieste el cambio y la nueva presentación que surja se manifieste totalmente y se pueda valorar, admirar, evaluar si es el caso, lo positivo del proceso de cambio, y en su caso, proponer otras acciones que modifiquen lo visto y avaluado y se mejore, la llamada mejora continua.
Pongamos como ejemplo, el capullo de las mariposas; si lesionamos, raspamos, el capullo, ya no saldrá la mariposa; recordando la psicogenética, si actuamos fuera del grado de maduración establecido y esperado, tendremos otra personalidad y no la deseada, de acuerdo con los estudios y otra personalidad. O los vinos, si intervenimos, sin registro de lo que hacemos, en su proceso de maduración, tendremos otro líquido y no el que deseamos tener, producir y disfrutar. Esto sucede en los organismos vivos, que posibilitan la elaboración, sustentación y cumplimiento de leyes inmutables.
Viene lo anterior, por la insistente actitud de minorías – que ahora están en el poder y que han logrado reconocimiento a las particularidades de sus comportamientos y que el resentimiento acumulado los obliga a una visión no compartida por la parte mayoritaria de la sociedad – que, por medio de su agresiva lucha social – hasta la confrontación, desgaste y violencia – han conseguido de autoridades políticas y representantes populares, reconocimientos jurídicos – completamente demagógicos – y sociales – porque la inmensa mayoría ha caído en el hastío y no le importa a la inmensa mayoría su condición humana y social, que es una nanominoría.
Como ejemplo, el reconocimiento de las personalidades y derechos de las comunidades-colectivos LGTTTG… ¿Por qué tienen qué hacer escándalo? ¿Qué ganan, qué obtienen? Si se reflexiona en el fondo, son los mismos derechos de todos los miembros de la sociedad. Esa comunidad-colectivos no son de excepción.
De excepción serán las personalidades que se están formando con las nuevas disposiciones que alteran lo señalado por las leyes de las ciencias físicas y naturales. Imagínese el producto social que se materializará cuando los adolescentes, a partir de los 14 años, seleccionen el tipo de género sexual que desean y así sean registrados en las instituciones públicas.
¿En qué tipo de sociedad están pensando nuestros diputados?
¿Realmente lo necesita nuestra sociedad?























