Las últimas encuestas públicas sobre la percepción social de la imagen presidencial muestran que la imagen de Andrés Manuel López Obrador está en lento declive, pero está presente.
Algunos estudiosos de estas cosas de la opinión pública, sociólogos e investigadores, la percepción de aceptación social de la imagen del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha descendido, se ha deslizado en un 21% desde el primero de diciembre de 2019 y, preocupantemente, se acerca a la barrera del 50%. En este momento está ubicada en el 61%, muy distante del 82% con el que empezó su ejercicio presidencial.
Si bien es cierto es un alto porcentaje de aceptación, que ningún otro presidente de la República o primer Ministro en el mundo, tiene, lo cierto es que a pesar de los distractores que de una forma sistemática e intensa utiliza a ciencia y paciencia que todo el poder que el Ejecutivo Federal le concede el desgaste de su imagen ya es interesante y merece una valoración, que muy seguramente personal de la presidencia de la República y de MoReNa, realizan y evalúan.
Ben estos catorce meses y días, el presidente de la República ha puesto todo su empeño en 1° Fortalecer todo su poder Ejecutivo, y de hecho lo ha logrado, pues tiene pie y medio en el poder Legislativo; pie y medio en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, nadie el gabinete presidencial se mueve sin su consentimiento, maneja, controla y rige la agenda nacional con la modalidad de las conferencias mañaneras y con la reunión matutina con el gabinete de Seguridad nacional y tiene preocupados a los organismos autónomos que con el asunto de las remuneraciones de sus titulares y de su personal, están inquietos, temerosos y susceptibles de la tranquilidad laboral y en riesgo creciente de perder la autonomía, por un plato de lentejas.
2°, en el establecimiento y operatividad al 100% de sus programas sociales, fundamentalmente los apoyos a los adultos mayores y a los jóvenes que estudian, así como a las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García y la Universidad Para la Salud.
Y como no todo resulta como se desea y como se necesita, en varias regiones sus programas no se cumplen.
En este momento están tres situaciones muy comp0lejas: el persistente clima de inseguridad , el desbasto de medicamentos y la ola de feminicidios y mientras estas situaciones no bajen, la aceptación de la imagen presidencial se ira deslizando más y más acercándose a la barrera del 50%, porque lo que la sociedad desea son resultados.























