De un tiempo, desde el primero de diciembre de 2019, a esta fecha, Enrique Peña Nieto ha sido, fue y está siendo, motivo de destructiva crítica sumamente intencional, mal intencionada, perversa, que lo tunden desde su vida personal, hasta su vida íntima.

Desde los tiempos previos a la campaña político-electoral por la titularidad del poder Ejecutivo Federal, que arreciaron durante los días de esa actividad política partidista, fue centro de todos los ataques pensados y deseados y fue atacado de todos los males habidos y por haber, mas se entendía, eran los tiempos de la destrucción del enemigo y de su imagen. ¡” Y lo lograron con creces!

Enrique Peña Nieto fue destruido como figura política y el causante de todos los males de nuestra sociedad: Corrupción, impunidad, inseguridad, desempleo, gasolinazos, carestía de la vida, educación deficiente, etc., etc. Y él mismo le echó gasolina al fuego: se divorció y su vida institucional pasada y su vida personal voló cual hoja de árbol en pleno invierno.

Más, ahora que el tiempo pasó- de hecho, a 15 meses de haberse separado del poder se le continúa atacando y ahora con mayor saña y se hace más evidente porque no tiene el protector escudo de la coordinación de prensa de la presidencia de la República.

Ahora bien, desde el primer minuto del 1° de diciembre de 2019, Enrique Peña Nieto es un ciudadano común y corriente, como usted y yo, mas no ejerció ese derecho pues debía cumplir el protocolo republicano de estar presente y ser testigo en la toma de posesión y protagonista en la colocación de la banda presidencial del nuevo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Terminando esa ceremonia, Enrique Peña Nieto fue un civil más, sin toda la pompa y rococó que le entregó el cargo de presidente de la República, y el Poder central.

Enrique Peña Nieto está haciendo uso de todos los derechos civiles, humanos, individuales, sociales, jurídicos y políticos que como mexicano libre tiene.

Se le señala como causante – protagonista central y/o relacionado con hechos presumiblemente delictivos y o con casos de enorme-mediana-mínima corrupción e impunidad; se le critica su vida personal. Se le critica porque tiene novia y lo han visto bailando y muy encaramelado. Mas si alguna persona física o moral tiene alguna prueba de todo o parte de lo que s e le imputa, está en todo su derecho y obligación de acudir a la ley para que ésta proceda y procure y administre justicia. De no ser así, Enrique Peña Nieto es muy libre de volar su papalote en cualquier clima y vendaval y ensartarlo en donde le dé su muy ¡?=) (/&%$#”! °!” #$%&/ () =?¡ y regalada gana.

Se nota la vesania y perversidad y su afán de hacer polvo al expresidente Enrique Peña Nieto. Y se entiende – hay que destruir al enemigo -, mas dejemos que sean el tiempo y la Historia, supremos jueces, para que coloquen a cada quien en su lugar.