La intervención del presidente de la República en  la fase final de la calificación de los comicios federales de 2006 no debe repetirse (La declaración de Leonel Castillo González aceptando la intervención presidencial – Vicente Fox  y del Consejo Coordinador Empresarial -), pero afirmando que no había sido determinante) y no debe ser en ninguna fase del proceso y mucho menos en la calificación final, como se manifestó en hace seis años.

(Después se supo que esa había sido la salida utilizada porque la Constitución, y ninguna otra ley, contenían el castigo para esa falta presidencial. En naciones mucho más democrática y con instituciones más nuevas pero más sólidas, con la simple sospecha, el funcionario en entre dicho hubiera presentado su renuncia, como ha sucedido en Japón).

Recientemente, ya en pleno proceso,  y de una forma constante, sistemática, los partidos de la oposición han afirmado, y acudido a las instancias jurídicas, que el presidente de la República está interviniendo en el proceso electoral y que se ha convertido en el dirigente nacional de su partido, así como en el coordinador de su campaña por la presidencia de la República y, en respuesta y en forma constante y sistemática, el presidente de la República y la secretaría de gobernación han sostenido lo contrario, ampliando que su actuación se ha regido y se rige por el marco legal existente.

Por supuesto todos siguen su juego y el electorado está a la expectativa.

En la recientemente pasada 32a. sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública, el Ejecutivo Federal dijo que la clase política debe seguir trabajando sin mezquindad, y, sobre todo, con cálculos políticos.    Teniendo como testigo al Consejero Ciudadano, presidente del Instituto Federal Electoral, Leonardo Valdés Zurita, Felipe Calderón, presidente de la República y los 32 gobernadores del país, ante la exigencia nacional se comprometieron  a no meter las manos en el proceso electoral del 1º. De julio, en el que estarán en juego la renovación de dos poderes de la Unión: el poder Ejecutivo y el poder Legislativo – 500 diputados y 128 Senadores de la República -.

El consejero presidente del IFE aseveró Tanto la sociedad mexicana como los actores políticos pueden tener la certeza de que la autoridad electoral inyectará certidumbre al proceso electoral. El IFE seguirá cumpliendo puntualmente los plazos y la ley, e instalará con mayor o menor esfuerzo todas las casillas, incluso en donde existen condiciones de inseguridad. La noche del día electoral, el IFE e DARÁ A CONOCER “ ESTIMACIONES” SOBRE LOS RESULTADOS DE LA ELECCIÓN, incluso si estos son estrechos y explicará con claridad, las tendencias de votación en la elección de presidente de la República. “ESA MISMA NOCHE ESTARÁ FUNCIONANDO EL EMJOR PROGRAMA DE RESULTADOS ELECTORALES PRELIMINARES  QUE SE HAYA DISEÑADO EN LA HISTORIA DEL IFE. AL DÍA SIGUIENTE, LA NOCHE DEL LUNES EL IFE PONDRÁ A DISPOSICIÓN COPIAS DIGITALIZADAS DE LAS ACTAS DE VOTACIÓN DE CADA UNA DE LAS MÁS DE 145 MIL CASILLAS QUE INSTALEMOS”.

En realidad el problema no es votación: se acepta que habrá un 48-50% de abstencionismo. Es de certeza y limpieza poselectoral.