Lo que vivimos en esta realidad política es indicador del ejercicio monopólico del poder por los partidos políticos y  no es únicamente de un partido político en específico: es de todos y cada uno de los partidos nacionales o locales: bien sea el PAN, EL PRD Y/O EL PRI,  tanto en la administración como en el ejercicio político partidista.

Todo esto ha matizado y ratificado el alejamiento, el distanciamiento, la separación y hasta divorcio entre partidos políticos,  sociedad y militancia.

Y esto se manifiesta en todos y cada uno de las actividades en las cuales se muestran ante la sociedad y en el seno de la vida partidista.

Ejemplificando: la selección-designación de candidatos a los diversos puestos de elección y representación popular – por la vía que sea: de Mayoría relativa y/o de Representación popular- .

Los partidos políticos designan – seleccionan a compromisos, pagos de facturas políticas, compromisos con factores de poder local, regional, nacional. No existe el juego democrático entre la militancia. Parece que esta práctica está desaparecida, desahuciada, olvidada o anulada, contrariamente a lo que debería ser: una práctica común en la cual las fuerzas interiores de los partidos determinaran la elección-designación.

Aquí el interés que se ve es el de las cúpulas de poder partidistas, a las cuales poco les importa la militancia y sus necesidades y mucho menos les interesa que el partidos – partidos estén cada día más distantes del pueblo, de la base, de la sociedad. Solo interesa el poder por sus beneficios: usarlo, disfrutarlo y abusar de él: Prerrogativas de ley, mando en la administración  y dirección en el gobierno.

Así tenemos que todos los partidos separan=sectorizan cuotas para señalamientos de las dirigencias nacionales, personas sin, o con muy escaso, trabajo político en las fuerzas del partido – saben que esas fuerza – las cabezas de ellas,  deberán inclinar la cabeza ante el designado y no hay problema alguno -, designación de candidatos verdaderamente desconocidos en su territorio político; pago de servicios políticos, pero nulo y muy limitado trabajo político social  y así por el estilo.

Lamentablemente aquí nos ha conducido, este es el destino, hasta el momento, de la diversidad política, de la pluralidad democrática, del ejercicio dela nueva democracia partidista y de las prácticas políticas  en nuestro país; muestra muy sensible de que los partidos políticos carecen de contacto con la sociedad a la que dicen servir y representar, por lo que, si9n  representatividad social, no representan a la sociedad y SÍ a la nomenclatura partidista y a sus cúpulas, las que nada más usan a la militancia y empadronados para seguir ejerciendo el poder político, porque el encaje legal le concedió a los partidos políticos el monopolio del poder.

Así seguirán las cosas hasta que, o  haya una revolución silenciosa y revierta este estado de cosas o el mismo poder acepte que no representa a nada, y cambie para que todo siga igual – como siempre lo ha hecho – o la ciudadanía, la sociedad, indignadamente, se manifieste y haya un siniestro que remueva todo y las cosas actuales cambien para mejorar, en un principio.