
¡Vaya!, pocos son los ex presidentes de la República que se han atrevido a caminar por las calles céntricas de la capital del país ( o de los gobernadores estatales en turno) sin acompañante o guarda espalda alguno y, desde luego que son muy raros los que siendo gobernadores, se atreven caminar por las calles de la Capital del Estado que gobiernan o gobernaron.
Cafetero y desempleado profesional soy, y puedo asegurar que son muy raros los que estando en esos altos cargos , se hayan tomado unos cuántos minutos para bajar de sus “tronos” y llegar a hasta los portales con el objeto de tomar un descanso, y de paso, beber ese esencia hecha líquido, aromática originaria del antiguo mundo, que se toma en cualquier parte de nuestra esfera llamada mundo, sino para conocer a parte de su “pueblo” que lo llevó gobernado o presidente.
Desde luego que no bajan de sus sitiales, porque pueden correr el peligro de ensuciarse las manos o bien, que se le acerquen los citadinos, mismos que pueden aprovechar para hacerle algunas solicitudes económicas o de alguna ayuda en materia para empedrar calles o mejorar la electrificación o, bien, para resolver un apoyo necesaria en lo particular y o para satisfacer el placer de saludar a un personaje político personal.
Es bueno saber que el café no es originario de América sino que viene del viejo mundo. Fue un campesino, cuidador de ovejas, quien hacer un fuego para calentar su comida, recolectaba pasto seco y granos que estaban dentro de la hojarasca. Al encender el fuego, se esparcía un agradable olor, al tiempo que veía a sus ovejas más alegres, retozonas y un agradable olor .
Una “tacita de café” en los portales de la Capital, gira alrededor de los treinta pesos, ya con su respectivo 10 o 15% %, para quien sirva la infusión. En México el precio de un café, no es tan caro, como lo es por ejemplo, en general, en Europa.
Con certeza, aseguro que el café más caro que se prepara en el mu es el denominado Popó, que se prepara con granos digeridos de animales, chivas, o gatos y que se conoce con el nombre de Kopi Luwak, pues una tasa de este, llega a costar en los Espantados Unidos casi los cien dólares.
Cito , de una Enciclopedia, que los excrementos de una Civeta (una especie de mapache, cuya piel tiene franjas amarillas y manchas más oscuras, misma que se ali- menta de víbora, insectos y de frutas muy pequeñas, está en peligro de desapare- cer).
Y para terminar con el asunto del Café, cabe señalar que un Ministro mexicano en los finales meses del siglo antepasado, fue el que introdujo en Michoacán primero y luego se expandió por diferentes estados, principalmente Veracruz, Chiapas, y otros estados del Sureste e incluso en Michoacán (Uruapan y Jungapéo) .
Patricia Moguel y Víctor M. Toledo, indican que los principales productores de café, son los Estados de Chiapas, Nayarit, Puebla, Oaxaca, Tabasco y Veracruz y otros más.
Seguramente que los primeros caficultores en México fueron los estados del Sureste que bajo la sombra de grandes árboles pudieron integrarse y desarrollarse notablemente y no solo s bajo ese caluroso clima, pues en las montañas pequeñas se da, no tal vez como en el Sureste. Podemos presumir que en en la zona de Uruapan , Jungapeó y otros municipios se produce un café excepcional. Para los mexicanos en la actualidad ya es uso y costumbre el tener en casa algo de café para alguna inesperada visita.
Fue a mediados del siglo antepasado cuando llegó a la ciudad de México e incluso, en un periódico del tiempo indicado, se escribía que “la buena y noble costumbre de tomar la nieve y el chocolate por las tardes, estaba desapareciendo debido a esa insípida bebida de color oscuro y de sabor amargo..























