
Muchos años han pasado tan rápido que verdaderamente no nos hemos dado cuenta, con profundidad, de los daños causados en este globo llamado Tierra, todo debido a la ignorancia o por la avaricia y la estupidez del hombre llamado mono bobo, u Homo sapiens, encontrados éstos en Kibish, Etiopía, humanos que existieron hace la friolera de 195 mil años.
Por todo lo que ha pasado desde la etapa del Hommo Australophitecus, del Hommo Habilis, del Erectus y del Nenderthal, hasta la actualidad, el salvajismo del hombre es actual y muestra de lo afirmado lo encontramos en el mundo antiguo (pero con mayor tendencia) en Asia, donde actualmente se exhibe, no el poderío de las armas y los muertos en la guerra del medio Oriente, sino que destaca la gran estupidez del supuesto Homo Sapiens.
En nuestro país, iniciada la estúpida guerra por la idiotez de nuestro paisano, ésta no termina y continúa con la guerra no del Opio, como sucedió en el enorme territorio Chino a principios del siglo pasado, sino con otras más salvajes y dañinos, opiáceos, mismos que ya han acumulado cientos o miles de muertes de jóvenes que las mañas han reclutado.
Para disminuir las salvajadas que se cometen a diario, debido a la prohibición de las drogas mismas, bien valdría el intento de analizar y profundizar en la posibilidad de liberar la prohibición de éstas, incluso las más dañinas, aseverando que lo anterior induciría a la disminución de los crímenes que ha diario se presentan.
El investigador Alberto Venegas (Argentino), presentó un estudio en la Academia Nacional de Ciencias Económicas de su país, indicando que ”moralmente no corresponde criminalizar lo que no constituye un crimen”, pues el consumidor, se daña así mismo.
Recordemos que la prohibición de las drogas y el acoso a los que en un principio comenzaron a vender las mismas, provocó un ataque del gobierno a los contrabandistas, generando así una guerra que no termina pero que ha ocasionado miles de muertos (gracias Felipón).
El provocador de esta guerra contra los contrabandistas de las drogas, por el efecto seguramente del alcohol consumido y buscando ocultar su infantilismo político quiso transformarse de un impostor a un estadista, pero lo que “Quod natura non dat, Salmantica non praestat, o bien, “Lo que natura non da, Salamanca non presta”.
Y bien, ya comentando sobre esta aseveración, cabe señalar que la Universidad de Salamanca, los directivos de la misma reflexionaban o pensaban sobre quienes, no obstante los estudios que se impartían en la Institución milenaria, la “genética no siempre le sería favorable a algunos, así pusieran toda su voluntad en los estudios correspondientes.
Como corolario a este escrito, cabe señalar que esta nobilísima Universidad , fue fundada en el año de 1218.























