La Real Academia de la Lengua Española define al Diálogo como una plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos, y al Ciudadano como el habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos que es sujeto de derechos polÃticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del paÃs. Por lo tanto un Diálogo Ciudadano es una plática entre dos sujetos de derechos que interviene en el gobierno de su paÃs con el fin de manifestar sus ideas.
La Presidencia de México ha llevado a cabo desde los últimos meses del 2011 un ejercicio denominado “Diálogo Ciudadanoâ€, un programa en el que diversos ciudadanos, previamente seleccionados por la oficina del Presidente, hacen preguntas directas a Felipe Calderón en un espacio de la residencia de los Pinos adaptado para el momento.
Desde la primera vez que lo vi recordé un programa español nombrado “Tengo una pregunta para ustedâ€, producido por la empresa privada Televisión Española, que a su vez es una adaptación del programa francés J’ai une question à vous poser. Desde el momento en el que lo vi las comparaciones han sido inevitables.
En primer término el origen de la producción, en el caso mexicano es un programa 100% gubernamental, producido por la Oficina de la Presidencia en la residencia del Ejecutivo, los ciudadanos que asisten son seleccionados y obviamente estudiados para evitar situaciones incomodas. El programa español es de origen privado, producido por una empresa que si bien tiene filias y fobias polÃticas tratará de vender un producto más neutral.
Precisamente estas caracterÃsticas son las que los hace completamente diferentes, ya que mientras en el mexicano todo está enfocado a ser un instrumento de propaganda gubernamental, el ibérico es un verdadero ejercicio de confrontación entre ciudadanos y personajes públicos.
Comenzando por el espacio en el que se desarrolla la dinámica; en México es un espacio de la residencia oficial adaptado de manera pobre para la ocasión, refleja la idea de que los ciudadanos están ahà para escuchar el monólogo del presidente, en cambio la televisora española prepara un set en el que los ciudadanos vigilan y cuestionan el actuar de sus propios empleados.
Los ciudadanos invitados en el caso mexicano parecen haber preparado sus preguntas, se notan estudiadas y repasadas, de tal forma que no puedan provocar una respuesta negativa de parte del cuestionado, los españoles por otro lado piensan sus preguntas momentos antes de ser expresadas.
Por lo anterior las respuestas son diferentes, mientras el Presidente Felipe Calderón responde con poca naturalidad pareciendo que sigue un guion y enumerando las acciones llevadas a cabo respecto a la problemática planteada. Por otro lado los polÃticos españoles contestan en ocasiones con cierto nerviosismo al no saber exactamente qué y cómo contestar.
En ese momento, después de que el presidente mexicano responde parece haber subsanado la curiosidad del asistente, en cambio el ciudadano español que no se ha conformado con la respuesta comienza un debate que en ocasiones deja al actor polÃtico en silencio o con una forzada sonrisa.
Después de unos momentos de ver Diálogo Ciudadano se puede percibir ese espÃritu gubernamental y oficial que lo tornan aburrido y tedioso, incluso predecible. En cambio después de ver como los españoles reclaman directamente al Presidente del Gobierno o al dirigente de la oposición uno siente emoción de saber que al fin puede haber interlocución y retroalimentación.
Diálogo Ciudadano aparece en un momento en el que los tres principales partidos compiten por la obtención de votos para todas las elecciones que se llevarán a cabo en el año, tanto a nivel nacional como local, por lo que el Presidente más que tratar de resolver dudas de la gente común a través de preguntas y respuestas, parece estar más concentrado en difundir los logros de su gobierno y por ende de su partido.
Desafortunadamente estas cápsulas que pudieron ser un mecanismo atractivo y eficiente de Comunicación PolÃtica, son nada más estrategias de propaganda gubernamental que no satisfacen las necesidades de debate de nuestra democracia y dejan ver nuevamente que a los gobernantes no les interesa dialogar ni debatir con los ciudadanos, sino ser escuchados y darse a notar.
Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
Politólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla con más de un año de experiencia en ConsultorÃa PolÃtica. Twitter: @R_Politik
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