Finalmente, el 45° presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, después ed todas las investigaciones policiacas, jurídicas, políticas, legislativas, partidistas y de todo tipo, se encuentra frente a un hecho histórico y que muy pocos – casi el 10% de ellos – presidentes norteamericanos lo han enfrentado: el impeachment.
Únicamente, Richard Nixon, Bill Clinton y A. Johnson se enfrentaron a él. Clinton lo ganó – por las razones que hayan sido, acaso magníficos abogados, el respaldo de su esposa y que aceptó el delito, aunque lo categorizó con otro nombre -; Nixon, decidió no debilitar a la nación porque si entregaba las grabaciones de las conversaciones en su oficina – la oval de la Casa Blanca -, se conocerían varios secretos de Estado y hubiera sido peligroso por razón de Estado – difundirlas.
Tras las investigaciones y comparec3ncias ante el Comité de Inteligencia, presidido por Adam Schiff y conociendo los juicios y conclusiones de 4 expertos constitucionalistas, es el momento de conocer los cargos y delitos por los cuales será enjuiciado: muy posiblemente: 1°. – Abusos de Poder, soborno, obstrucción al proceso de la justicia y hasta traición a la patria.
Como existe un procedimiento preestablecido, con el pliego de los cargos, se estará en condiciones de transmitirlos y presentarlo al Congreso – la H. Cámara de representantes – con mayoría demócrata – que procederá a decidir o rechazar la apertura oficial del juicio político – el impeachment -, que se confía en que será o debe ser o trabajarse para antes del 16 del presente, cuando el poder Legislativo norteamericano entre a receso por vacaciones de fin de año.
Ahora bien, la H. Cámara de Senadores, con mayoría republicana, que estará presidida por el presidente del Tribunal Supremo, evaluará los documentos-acusaciones presentadas por la H. Cámara de Representantes – con mayoría Demócrata – del H. Congreso. Aquí, formalmente será de hecho, el verdadero juicio.
En el plazo de unas semanas los senadores deberán alcanzar conclusiones y votarán el destino de su presidente.
Donald Trump parece ser que tiene todo calculado fríamente.
Finalmente todo se reduce a la votación de los senadores, en donde su partido, el republicano, tiene mayoría natural y, aunque se demuestre su culpabilidad, para ser separado del cargo se necesita el voto calificado de las dos terceras partes, 66, sesenta y seis de ellos, y muchos analistas, columnistas, investigadores, protagonistas políticos y consultoras y analistas de la opinión pública-sociedad, consideran que no perderá el juicio, no será separado del cargo y, además, será reelecto, salvo que en los próximos días haya revelaciones absolutamente devastadoras – como la acreditación de traición a la patria y obstrucción a los procesos indagatorios para impartir justicia – y entonces, varios senadores republicanos le darán la espalda y perderá el juicio. Estamos a muy pocos días para saberlo.























