El señor presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, cumplió su primer año de gobierno – formal, de hecho y de derecho y en derecho – con alto índice de aprobación, bastante más alto que en los primeros años de gobierno sus cinco anteriores ocupantes del poder Ejecutivo – Carlos Salinas de Gortari – 57% -, Ernesto Zedillo Ponce de León– 32.3% – recuérdese que por los llamados Errores de Diciembre llevó a cabo la devaluación más alta de nuestra historia (de tres dígitos) y, de hecho, el sistema monetario nacional cambió completamente, mas, finalmente, terminó su administración con elevadísima aceptación social por la estabilidad económica y social que generó -, Vicente Fox Quesada-59.4 % -, Luis Felipe Calderón Hinojosa -58.9% – y Enrique Peña Nieto – 49.7% -.

Es lo que se le llama la Luna de Miel=el Bono Democrático.

La consultora Mitofsky, consultó su aprobación a la sociedad en noviembre del año pasado y de conformidad con sus trabajos, encontró que tenía una aprobación del 62.6%; un año después, la misma empresa consultora, después de consultarla, la ubicó en el 58.6%, lo que representa una leve caída de cuatro puntos, pero aun así más de la mitad de la población=sociedad consultada está con él.

Es un Ejecutivo Federal muy, muy poderoso que ha tomado las decisiones que ha querido – en el inicio de su mandato – y ha contado con el total respaldo=apoyo de la H. Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, lo que le ha favorecido para proponer reformas constitucionales y cumplir promesas de campaña política, favoreciendo a su gobierno, a su administración.

Ha eliminado de sus puestos – quietado=corrido – a líderes sindicales, empleados de confianza, ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y a muchos protagonistas políticos que pudieran hacerle contrapeso y tomados determinaciones que no han sido aceptadas cabalmente y todo lo ha hecho a un ritmo inusual y, no debe dejarse a un lado que ha cambiado la cara del poder presidencial – acercándolo a la gente – y la forma de ejercer el poder y mostrado un ritmo de trabajo inesperado: de lunes a viernes, a partir de las seis de la mañana y los fines de semana, a giras al interior del territorio nacional.

Hoy, iniciado el segundo año de su sexenio, Andrés Manuel López Obrador, además de tener el poder casi absoluto, tiene una gran aceptación y popularidad muy, muy alto, pese a todas las crisis que ha vivido en este año legal – el ampliado que le permitió Enrique peña Nieto, no cuenta -.

Mas no debe confiarse ni escuchar el Canto de las Sirenas, pues la popularidad es como la fama, la moda y la honra: cambian de una hora para otra y de un momento a otro y de un día para otro. Para fraseando William Shakespeare: popularidad, tienes nombre de mujer.

La historia reciente – acudiendo a los registros tenidos por los 5 anteriores titulares del Ejecutivo federal -, la popularidad=aceptación social están montadas en la Montaña Rusa para finalmente desplomarse el último bienio.