
Parece ser que en sus primeros meses de gobierno de la administración federal de Andrés Manuel López Obrador, se ha estabilizado el número de los asesinatos ocurridos (33 mil y fracción) hasta el mes de agosto del año que está por terminar su primera administración federal, año que está prácticamente agonizando con el saldo de 100 muertos por día.
Cabe indicar que este número macabro es menor al del último año en el que estaba desgobernando Peña Nieto; desde luego tampoco estoy cierto si en éste, su primer informe, haya citado la relación o el número de asesinatos y desaparecidos sin esclarecer.
Sabemos sí, que particularmente en nuestro Estado, ha prevalecido por parte del crimen organizado, la extorción, el secuestro o si el robo de automóviles se ha incrementado, pero de lo que si estoy cierto, es que los morelianos no habíamos padecido un escenario criminal como el actual desde más de treinta años atrás.
Hace ya varios meses que en Michoacán, El periódico El Universal nos informaba de que en el Estado estaba ocurriendo el doble de los asesinatos comparados con los que tuvimos hace más de una década. Los asaltos a casas habitación, ya nos son normales; en la propia Capital y en el Estado en lo general, con frecuencia se han encontrado, en bolsas de plástico negras, cuerpos desmembrados tanto en zonas económicas altas como en los suburbios, más en las zonas residenciales que en las colonias de Morelia y sus alrededores.
Para muchos michoacanos que residen en la parte de Tierra Caliente ni se asustan ni se alteran por el incremento de la criminalidad, ya no se espantan de lo que ven y de lo que ocurre; tampoco asustados por decapitados encontrados ni por los asaltos y los robos que nos son comunes.
Varios años antes, veíamos como normal lo que acontecía (sobre todo) en la llamada tierra Caliente, es decir, en Apatzingán y sus alrededores y ahora no nos sorprende ya, lo que curre tampoco en nuestra Capital Morelia, pues se habla de más a de 170 asesinatos al año (más los que se ocultan) .
Michoacán está entre los estados más violentos, junto con Baja California que tiene las tasas más altas de delitos (890 homicidios por cada 100, 000 habitantes). Guerrero no se queda atrás: 70 homicidios. Colima se destaca, pues tiene un alto índice de asesinatos. No están exentos del crimen organizado ni Chihuahua ni Jalisco; tampoco lo están en el Sureste del País.
Uno de los índice más alto de criminalidad, lo tiene sigue Guanajuato, Aguas-calientes y otros estados como Sinaloa y Chihuahua. Es más fácil indicar que de Norte a Sur y de Éste a Oeste la criminalidad se ha incrementado y como consecuencia de su activar nos lleva a buscar siempre senderos conocidos para evitar daños a nuestras familias.
En fin, son otros tiempos los que vivimos, pero que no nos acostumbramos a éstos. La Sociedad en lo general está expuesta permanentemente sin “tenerla ni deberla” pero en fin, es una etapa que nos ha tocado, desafortunadamente, vivirla. ¡Ya vendrán nuevos vientos que nos permitirá “levar anclas” y encontrar mejores horizontes.























