En este momento, en todo el mundo, se está manifestando una etapa de movilizaciones sociales que no son definidas como de Izquierda, de Derecha, de Centro Izquierda (¿?), ni de Centro Derecha (¿?), ni Demócrata Cristiana, ni nada que pudiera definir un color político o una tendencia como distintivo.
En Francia, los Chalecos Amarillos – de todas las ideologías, pero coincidentes en acciones de demandas populares, como los costos de la gasolina, el alza del metro, la disminución de las pensiones, el rechazo a los migrantes asiático-africanos -, pusieron en jaque al gobierno de Enmanuel Macron, que se vio obligado a dar marcha atrás a varias decisiones políticas para evitar fuera defenestrado, salir del Elíseo.
En España, Pedro Sánchez, que asumió el cargo por la salida ed Mariano Rajoy, no ha podido crear-construir una mayoría para gobernar; ni las pasadas elecciones del 10 de noviembre; gobierna la minoría más grande y el problema de la separación de Barcelona le está reventando en la cara.
En Inglaterra, Boris Johnson no ha construido una política viable de salida de Inglaterra de la Unión Europea y aunque la UE le concedió un plazo que vence en el primer bimestre del 2020, enfrenta el conflicto de que por lo menos el 50% de la comunidad británica – Inglaterra, Escocia, Irlanda, Irlanda del Norte y País de Gales – no desea salir de la comunidad europea y está demandando un nuevo plebiscito para definir esta situación.
Lo cierto es que la sociedad inglesa está dividida por esta cuestión y hasta se corre el riesgo de que las heridas entre Irlanda, Irlanda del Norte e Inglaterra, se reabran y este asunto, el llamado Brexit, ya lleva tres Primeros Ministros que caen.
En Hong Kong, el antiguo protectorado británico, está en convulsión: la república popular de China – que ya tiene derechos políticos e históricos sobre esa región – trató de imponer ciertas regulaciones… ¡Y fueron rechazadas por la base popular!
Y las confrontaciones continúan: la autoridad para imponerlas, cediendo en casi todas las demandas, menos en su autoridad política y gobierno – y el pueblo, para rechazarlas y la lucha sigue.
En Chile, Sebastián Piñera, su presidente, enfrenta una revuelta popular que está cambiando la superficie político-social de la sociedad chilena y que, incluso, puede llevar a esa nación a nuevas elecciones, pues están impulsando reformas constitucionales que conllevan reforma al sistema pensionario y a los esquemas de formatos de gratuidad de la educación, salarios y seguridad social.
En Bolivia, está en el umbral de la guerra civil; el expresidente Evo Morales y sus organizaciones indígenas y cocacoleros están plena lucha por su regreso y las autoridades constitucionalmente configuradas están tratando de llevar al país a la normalidad democrática y a Evo Morales ante la justicia por complotarse en contra de la República.
En Brasil, Luis Inacio, Lula, Da Silva, libre, no en prisión, pero sujeto a juicio y sin perder sus derechos políticos, está en pie de lucha y tratará de regresar al poder.
¿Por qué esta etapa de humor negativo de la sociedad mundial?
Porque los gobiernos sean del color quesean tienen escasos y poco satisfactorios resultados sociales. Nada más por eso.