Etelberto Cruz Loeza
A LA MEMORIA DE ANASTACIO ESCOBEDO PONCE, MI COMPAÑERO Y COMPADRE, PERO, SOBRE TODO, MI AMIGO, EN UN ANIVERSARIO MÁS DE SU DESAPARICIÓN FÍSICA.
HAZ LO QUE QUIERAS, PERO GUARDA LAS FORMAS. TITO LIVIO GÓMEZ ANDA, EL PRIMER DÍA, DE LUIS SPOTA.
Estoy plenamente convencido de que nuestro señor presidente de la República, Señor Don Andrés Manuel López Obrador, es un autócrata, autodefinido y diariamente re categorizado, en sus conferencias de prensa matutinas, como demócrata.
En contra de lo que él mismo afirma, que no lo confundan, todos sus actos políticos son muestras-detalles- características de esa personalidad – sin entrar en profundidades profesionales, que no son mi área – y lo que no quiere ser, lo es cabalmente: tirano, en la acepción clásica.
Día a día – de lunes a viernes, a las 7 a.m. – por el enorme, unívoco, omnipotente y absoluto poder presidencial que posee ataca, impugna, señala, estigmatiza, divide, polariza, califica, ironiza, actúa, dramatiza, castiga con su desprecio a quien quiere y que no está con él, ni con la 4T – nadie, ni él, ha mostrado en qué consiste -.
Es indudable, e indisputable en este momento, que tiene todo el poder. Respetuosamente, parece la divina providencia, o el aceite 3 en 1: en su persona, aparentemente humilde, sencilla, accesible concentra todo el poder político del país – Ejecutivo, Legislativo, casi y el Judicial, casi, casi -. Razones por lo que hace lo que quiere, lo que dice su dedito el meñique: hace lo que quiere, pero… ¡no guarda las formas!, parafraseando a Nicolás Maquiavelo: Importa el fin, no los medios.
¿Ejemplos?
La elección de la presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra.
Existían varios impedimentos: a.- La cercanía con el titular del Ejecutivo. B.-Militancia MoReNista vigente – no renunció en tiempo y forma, como lo señala la norma –c.- El proceso de elección fue bastante embrollado y, en la última ronda, la definitiva, se evidenció que se hizo mal el cómputo de los votos y, como complemento, se difundió la molestia y hasta el manotazo presidencial para disciplinar y alinear a los disidentes.
Tal vez haya más impedimentos, pero lo cierto es que, a esta acción política, se presenta otra, el rechazo a su función por la vía legal – difícilmente procederá a reponerse el proceso-, mas lo que sí es lógico aceptar es que con todo este desaseado proceso, la deseada autonomía y apartidismo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos se extravió.
Si este proceso hubiera sido realizado por sus antecesores, AMLO hubiera levantado varias tormentas y amenazado con sus tigres, pero lo decidió y quiso él y lo operó, muy malamente, Ricardo Monreal Ávila, su caballo en el Senado.
Otro, organizaciones de presidentes municipales y campesinos de algunas regiones del país, se organizaron y manifestaron, y finalmente, rodearon el palacio nacional y el llamado palacio legislativo; fueron bloqueados y hasta gaseados – pero, como existe una única vía de información, la oficial, se dijo que no hubo represión -; finalmente en las negociaciones, en el estira y afloja de la liga, AMLO sentenció: a quienes se manifiestan en San Lázaro, ¡ni un peso! Y que fue la expresión de su otro caballo, Mario Delgado, éste en la H. Cámara de Diputados, del H. Congreso de la Unión –
Una más, su intención de gobernar, controlar y dominar las entidades autónomas, específicamente el Instituto Nacional Electoral – INE – que utilizando varias vías – la desaparición de los organismos locales electorales, la reducción de su presupuesto 2020 y una reforma constitucional para establecer presidencia de 9 a 3 años y que sea rotatorias, – pretende no solamente debilitarlo, minarlo, sino gobernarlo y tener su control total.
Agregamos ésta: la Comisión Reguladora de Energía – CRE – en donde acosó a sus miembros y amenazó acusarlos de conflictos de intereses y posibles delitos como lavado de dinero y envío de recursos a paraísos fiscales. Su presidente – ahora expresidente -, Guillermo García Alcocer, al que no se le pudieron comprobar nada, renunció, defendiendo la autonomía de la Comisión.
¿Otros?
AL instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Datos Personales – INAI – y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.
Bien plantado en los mecanismos de contrapeso republicanos va por todo el poder.























