La nueva constitución boliviana – la de 2009 – su artículo168° señalaba que el periodo del presidente sería por cinco años y pueden ser reelecta so reelectas por una sola vez de manera continua y, así, realizadas nuevas elecciones Evo Morales se presentó a nuevas elecciones – 2009 – fue reelecto constitucionalmente.
Pero llegado el fin de su mandato de 2014, en lugar de retirarse como lo había prometido, argumentó que su primer mandato no contaba porque había sido bajo otra constitución, así que participó en otras elecciones en 2014, y ganó. Y en 2016 decidió preguntarle a su pueblo, para no equivocarse, si debía presentarse a otra elección en 2019; para esto realizó un referéndum en 2016, que, sorpresivamente, perdió.
Rompiendo su palabra e ignorando el resultado de las urnas, el oficialismo – su partido Movimiento Al Socialismo – MAS – acudió al Tribunal – afín a él – y preguntó si de todas formas podía presentarse a elecciones para un cuarto mandato, lo cual le fue concedido para “NO ATENTAR CONTRA SUS DERECHOS POLÍTICOS”.
Así fue como Evo Morales llegó a estas elecciones.
El aparentemente golpe de Estado es un hecho, pero también es cierto y evidente que Evo Morales estiró la liga y dobló-acomodó a las instituciones democráticas a su antojo y conveniencia.
Mas ninguna de las dos acciones – la de Evo Morales y la de la sugerencia de las Fuerzas Armadas – son acciones democráticas.
Debe llamar la atención que las Fuerzas Armadas se muestren, por las razones que sean o hayan sido, como el Fiel de la Balanza, sustituyendo las funciones y acciones de los otros dos, poderes Republicanos – Legislativo y Judicial.
Si el esquemático golpe de Estado es un hecho, también lo es que este suceso político llevó a Bolivia a una crisis política, de la cual solamente la fortaleza de las instituciones republicanas y la madurez político –social de la sociedad evitarán el estallamiento de una guerra civil.
Parece ser que en este momento de crisis, se regresa a la institucionalidad y normalidad democrática: Jeanine Áñez, senadora opositora, vicepresidenta del Congreso, ante la renuncia del presidente, vicepresidente y la renuncia de los líderes de ambas cámaras, los eslabones constitucionales en serie de sucesión a la presidencia de la República, tomó protesta como presidenta interina de la República de Bolivia, a pesar de que la sesión no logró el quorum necesario, mas ella se autoproclamó – en derecho, técnicamente le correspondía- presidenta de la República y fue ratificada por su Tribunal de Justicia, su Suprema Cote.
Aunque nadie le tomó juramento, luego de autoproclamarse presidenta de la Bolivia y con una biblia en la mano, el jefe militar le puso la banda presidencial y le entregó el bastón de mando y entregó sus iniciales palabras, no sin antes solicitar un momento de silencio por los muertos en los disturbios: BOLIVIA QUIERE VIVIE EN PAZ. SÍ SE PUDO. SI SE PUDO.
Informó que convocará a elecciones a realizarse en menos de 90 días, tal como lo establece la constitución. Llamó al ejército y a la policía a calmar en la población la situación de crisis.























