Etelberto Cruz Loeza
ALGO ESTÁ PODRIDO EN DINAMARCA.
LAS MALAS ACCIONES, AUNQUE TODA LA TIERRA LOS OCULTE, SE DESCUBREN AL FIN A LA VISTA DE LOS HOMBRES. EN ESTE MUNDO ESTRAGADO SUCEDE CON FRECUENCIA QUE LA MANO DELINCUENTE, DERRAMANDO EL ORO, ALEJA LA JUSTICIA Y CORROMPE CON DÁDIVAS LA INTEGRIDAD DE LAS LEYES. TODO, TODO PUEDE ENMENDARSE.
HAMLET. WILLIAM SHAKESPEARE.
Juicio de un extraordinario amigo mío me hace regresar al evento del 17 de octubre, anteriores.
Como se sabe, todos los días, el señor presidente de la República cada mañana, a las 6 AM, se reúne con el gabinete de seguridad nacional – Secretario de Defensa, Gral. Luis Cresencio Sandoval; el de Marina, almirante Rafael Ojeda; el comandante de la Guardia Nacional, Gral. Luis Rodríguez Bucio; el director del Centro Nacional de Inteligencia Audomaro Martínez; Alfonso Durazo Montaño, secretario de Seguridad Pública – único civil en cónclave de militares – más colaboradores de muy alta jerarquía.
¿Qué hacen ahí en esa tertulia?
Si las cosas son como las presentó AMLO (sirvió como justificación para esas reuniones a esa hora – informar cualitativa y cuantitativamente en detalle los sucesos de inseguridad nacional del día anterior), ¿por qué no se trató lo de la vigilancia a la casa de La Jolla? ¿Por qué no se habló que existía una solicitud de extradición a los Estados Unidos de Ovidio Guzmán? Si no es para tratar asuntos de Estado, ¿para qué se juntan-citan tan de mañana?
(Por cierto, esos cónclaves – a las 6 de madrugada con el gabinete de seguridad y, una hora después, a las 7, con comunicadores de la fuente – diarios, revistas y cadenas de radio&TV -, son falta de respeto y soberano desprecio a las personas, a sus rangos y funciones y una imposición autócrata, autoritaria, egocéntrica de poder. Si AMLO desea ofrecer la imagen de trabajador – dice él que 16 hora diarias de trabajo y 8 de descanso -, por los pobres resultados, en bien de la nación, es tiempo, lamentablemente, perdido. Al respecto, debe cuidarse, pues su trabajo con ese ritmo, puede ofrecer escenarios inesperados y no deseados y se colocaría el país, y a sus instituciones, en situación de crisis constitucional y, en ese caso, sí habría 4T.)
Del alud de informaciones, rumores, fakenew, posverdades, verdades construidas e imágenes de todo tipo y origen, varias palabras señalan “filtraciones” de información; luego, entonces, AMLO habla de combate a la corrupción, ¿las filtraciones no son ejemplo de corrupción – y más en esos espacios de poder – y hasta de deslealtad y, ésta, está penada por la legislación militar? De conformidad con lo difundido, cuando llegaron los estaban esperando, por un lado y por el otro, las fuerzas estatales-municipales nunca se presentaron.
Se supone que lo ahí tratado – a las 6 de la mañana -, en el gabinete de seguridad nacional, debe generarse registro, acciones, programas y operativos y, además, seguimiento, decisiones y acuerdos, y evaluaciones y, entonces, ¿por qué la inseguridad está tan desbordada y sus números indican crecimiento exponencial, contradictorio a todo lo acordado e invertido?
Por todo el universo de información que circuló, y la que está por difundirse – bastante de ella que confunde -, resalta: 1°. -No se ha señalado la persona-unidad que ordenó el operativo. 2° Deficientes planeación, acción precipitada, carencia de previsión, mala conceptualización e inexistente coordinación – no la hubo con ningún otro cuerpo militar o paramilitar. 3° A pesar de que se solicitó, jamás se tuvo la orden de cateo, luego entonces, si se hubiera mantenido la detención física de Ovidio Guzmán, lo habrían liberado, porque su detención habría sido ilegal. 4° Debe encomiarse que, pese a todo, en especial a la superación cuantitativa – en número – y la filtración a los grupos delincuenciales, los perímetros a diferentes puntos militares, no fueron rebasados. 5° El despliegue militar-Guardia Nacional actuó solo. El honor los sostuvo.
Respetuosamente, fue acción loca, impulsiva con el único fin último de ¡quedar bien!
Lo que muy poco se ha dicho y comentado es que mandos militares de alta jerarquía – en activo y en condición de retiro – están molestos, descontentos, decepcionados, frustrados, inquietos, indignados y preocupados por la forma como suceden los acontecimientos en materia de seguridad; sin decirlo claramente, consideran que existe demasiado rencor en la izquierda en el poder; que el Ejército es el primer círculo que defiende a las instituciones y que molesta ser poste, pared y recibir humillaciones. Diplomáticamente callan.