No únicamente en América Latina, una de las regiones más violentas y desiguales del mundo, también en los países llamados del primer mundo, paraísos de la economía, segundo mundo, si aun existen y de los llamados países emergentes – como Chile, Brasil, Bolivia, Argentina, Perú, Ecuador, Francia, Portugal, España, Grecia, Irlanda, Venezuela, Colombia, etc. -, la ira, el humor negativo, la insatisfacción, el rencor, el dolor, la pobreza, la insatisfacción, decepción y frustración político sociales, así como las ineficiencias, malos gobiernos, hartazgos políticos- sociales, recorren el mundo y están colocando en crisis a los países democráticos y/o con gobiernos democráticos y que, curiosamente, con antecedentes de gobiernos representativos o no, como dictaduras o cuasi democracias o ex colonialistas – como Hong Kong -, están en las notas del amarillismo político social.

La protesta y toma de la calle con vandalismo es la táctica y estrategia de lucha político social de esas minorías que ya pusieron a temblar a los gobiernos democráticamente constituidos, como en Chile, Perú, Ecuador y se está iniciando en Bolivia, con la no tan bien aceptada cuarta reelección de Evo Morales y su partido Movimiento Al Socialismo – MAS – y sus indios Aimarás.

Etas manifestaciones muestran que hay un amplio sector social que está en contra de políticas públicas gubernamentales que afectan la economía doméstica y que está a disgusto con la democracia. Luego de experiencias autoritarias, la democracia emergió como una manera de disminuir las desigualdades, la pobreza y la violencia e inseguridad que convive en las sociedades. Y se realizaron cambios en el movimiento pendular cromático de los grupos que llegaban al poder.
Sin embargo, en ninguno de esos países – latinos o no – se ha dado el cambio y la eliminación-reducción de la pobreza, desigualdad y la violencia e impunidad: los problemas subsisten y son más graves: se ha incrementado el costo de la vida, afectando a los ciudadanos.

Parece que las personas que llegan a los gobiernos carecen de las fórmulas para resolver los enormes problemas estructurales de sus sociedades y los grupos sociales desean, necesitan respuestas y soluciones inmediatas, y no las hay.

Con su participación, – el humor social – México es un ejemplo y todavía actuante y creciente -, dio cambios de 180 grados a los matices políticos y provocó alternancia, mas ante los mínimos, escasos o nulos resultados generaron o regresión o un golpe de timón, buscando siempre, a los gobiernos liderados por protagonistas políticos que ofrezcan mejoras sociales en su universo familiar y social. Y eso es bueno, pero…

Lo malo es que la confianza en la democracia se está debilitando a pasos agigantados y se ha ido diluyendo gracias a gobiernos que no han sabido, ni podido, ni querido, atender las profundas raíces de los problemas que agobian a sus países y sus sociedades, generando condición es para el resurgimiento de tentaciones autocráticos y caudillistas=dictatoriales.