Los datos de ciencia en México son claros pero no nos ayudan a ver todo el panorama. Gastamos un promedio de 0.4% del producto por año cuando en América Latina invierten 2.5% anualmente. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico recomienda elevar el gasto en ciencia por una razón principal; la ciencia genera tecnología que a su vez genera productos y empleos de alto valor agregado. Pero aumentar el presupuesto es solo una arista del problema de la Ciencia en México.

La investigación científica en el mundo se desarrolla principalmente en cuatro espacios; las universidades, el sector privado, los centros de investigación independientes y el gobierno. Las condiciones para hacer investigación en cualquiera de los cuatro espacios en México son complicadas. Las Universidades estatales de México viven en una crisis presupuestal histórica. El sector privado mexicano depende de la investigación externa y no está basado en la producción propia de alto valor agregado. La investigación independiente es escasa y el gobierno provee pocos recursos a esa misma investigación.


Los incentivos de los investigadores mexicanos son menores y las presiones excesivas. El Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) está conformado por medio de un sistema de incentivos a los investigadores en Ciencia. El problema principal del SNI es que sostiene presiones difíciles de cumplir para los investigadores para mantenerse en el sistema. Ejemplo, presiona a los investigadores a dirigir cierto número de tesis de estudiantes de posgrado para mantenerse en el esquema pero distrayéndolo de sus funciones de investigación. El SNI se refrenda de manera anual y no comprende las investigaciones a largo plazo y obligar a mantener publicaciones constantes en revistas arbitradas sin conceder condiciones a los investigadores.

En el contexto de los investigadores otra gran dificultad en México es el registro de patentes. Las patentes son las ideas y estructura de las investigaciones registradas que pueden ser usadas en la vida practica. En México hay un muy bajo nivel de registro de patentes y el proceso para patentar como muchos de los procesos administrativos en México es largo y complicado. Las patentes son los resultados finales y materiales de la investigación científica, si esta no se patenta no solo está el peligro del robo intelectual, también está el panorama de que la investigación nunca sea usada.

El apoyo a los programas de investigación y los proyectos a largo plazo son fundamentales y salen de la dinámica presupuestal anual. Las grandes investigaciones requieren financiamiento a largo plazo y este no existe. El ejemplo que los medios nos informan constantemente es el Colisionador de Hadrones (la famosa búsqueda de la “particula de Dios”). El Colisionador es financiado en su conjunto por la Unión Europea en campos de física experimental; es una demostración de la importancia de la ciencia en esa región. Proyectos de investigación de esta altura y trascendencia pueden ser impulsados desde México con colaboración regional e internacional si hay voluntad.

El sistema de becas de posgrado del CONACYT ha tenido dificultades desde el inició de su implementación. Las quejas de los estudiantes de posgrado han sido constantes. Se ha reportado retrasos y ausencias de pago del dinero que los estudiantes de posgrado se les ha prometido con su beca. La problemática ha sido sobre todo aguda con los estudiantes en el extranjero. Adicionado a esto la capacidad de retención de los estudiantes de posgrado en México es baja y no se ha habido incentivos suficientes para evitar la “fuga de cerebros”.

Especialmente el sector mexicano autónomo relacionado con la ciencia ha tenido un camino de altibajos. Se ha privatizado la mayor parte del sector telecomunicaciones. El sector de energía nuclear no ha sido desarrollado lo suficiente y el petrolero no ha desarrollado tecnologías suficientes para los retos energéticos del país. Notable ha sido la creación de la Agencia Mexicana Espacial pero su implementación siempre parece estar en riesgo de los factores políticos y presupuestales.

Como hemos visto, el panorama de la Ciencia en México es en suma complicado y los candidatos presidenciales parecen no tener propuestas amplias sobre el tema en su agenda. El único candidato que ha enfatizado de manera amplia el tema científico ha sido Andrés Manuel López Obrador quien nombraría a René Drucker, ex coordinador de investigación científica de la UNAM, como secretario de Ciencia y Tecnología en su gabinete. La propuesta de transformar CONACYT en una secretaría suena alentadora, pero la garantía presupuestal es la clave de apoyo al sector científico. En específico los candidatos Josefina Vázquez Mota y Enrique Peña Nieto han propuesto alternativas productivas de apoyo a la ciencia pero no han profundizado del tema, es necesario que se pronuncien con mayor profundidad.

El sector científico es fundamental para el desarrollo nacional y en México no se le ha apoyado de manera decidida. América Latina y en especial en países como Brasil, Chile o Argentina el sector científico ha sido arropado por el gobierno y el sector privado. En la época actual los gobiernos ven la ventaja no solo económica sino también de liderazgo en apoyar al sector científico; sería positivo que los candidatos presidenciales hicieran lo mismo y poder salir al paso que llevan muchos de nuestros colegas de la región. En México hay investigadores y estudiantes dispuestos a llevar esa tarea.

Es necesaria la reforma de los incentivos del SNI, el fortalecimiento del sector público científico (más allá de su transformación en una secretaría), las oportunidades de emprendimiento y patentes de los investigadores y el regreso de los egresados del posgrado en México. El aumento presupuestal no es suficiente para resolver el problema de la ciencia, es solo la mitad del camino. La otra mitad del camino es como los recursos sea bien ejecutados y es algo que el sector ciencia en México no ha logrado.

 

Publicado en la Revista Gurú Político (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.

Raúl Zepeda Gil es egresado de ciencia política y administración pública de la UNAM donde fue profesor adjunto y ayudante de investigación. Ha sido articulista en diversos sitios web como Gurú Político y es campeón nacional de debate político. Twitter: @zepecaos