Un suceso, que no es nada nuevo en nuestra vida deportiva nacional, particularmente en el futbol llamado profesional: la carencia de pago a futbolistas. En este caso a los miembros del club Veracruz, los escualos, de Francisco Kuri
La nota distintiva del No Pago a trabajadores – aunque sean de oro, son trabajadores – es un hecho típico en los clubes profesionales del fut bol, a quienes, según declaraciones de uno y otro lado, a varios de los trabajadores se les debían más de tres, cuatro, seis meses y hasta un año. Casos recientes se presentaron y se hicieron virales, valga la expresión de las redes sociales, en el desaparecido equipo de Lobos de la Universidad Autónoma de Puebla, que, finalmente fue vendido a empresarios con sede en ciudad Juárez, Chihuahua; una temporada anterior se presentó en el equipo de la franja, el Puebla. Ambos se resolvieron por las vías extrajudiciales o vendiendo la franquicia, como en el caso de Lobos.
Parece ser, porque no hubo información confiable, que existía acuerdo entre los jugadores de no presentarse a jugar, hecho que, si no puso a temblar a los federativos, si los orilló a acercarse a los futbolistas para enterarse realmente de la realidad.
En el caso del Veracruz se levantó ámpula porque se afirmó que: 1°. Únicamente habría un negociador y única voz autorizada: el presidente de la Asociación de Futbolistas Profesionales. 2° Que el equipo Veracruz no se presentaría al encuentro programado para el pasado viernes 18 del presente. 3° Se dijo que tenían el respaldo de varios jugadores y hasta entrenadores de clubes profesionales.
Ante estos escenarios varios secretos conocidos se conocieron: A. Los jugadores carecían de documentos formales para reclamar pues ellos firmaban un contrato por escrito y que se registraba, en el cual por convenir a los intereses de ambas personas – morales – la empresa – y físicas – el trabajador -, contenía un salario y transacciones muy bajas – hasta de un 90% menor y que tenían otro contrato “verbal”- pacto de caballeros, en el que se establecía-acordaba el total del salario del futbolista-trabajador. B.- Tenían el respaldo de los futbolistas de la primera división y si era necesario, pararían, no jugarían. C. La FEMEXFUT amenazó aplicar el reglamento: si no se prestaban a jugar, descendería automáticamente el equipo que no lo hiciera, en este caso el Veracruz automáticamente.
Y sucedió una mascarada: El equipo profesional Veracruz sí se presentó, pero estuvo estático los primeros 4 minutos y, finalmente, perdió 3 a 0.
¿Por qué no llevaron a cabo su amenaza de no presentarse, si, de todos modos, dentro de, acaso, menos de 2 meses descenderá por ser el último lugar de la tabla o, la tabla financiera, pague otros 120 millones de pesos, como lo hizo el año anterior?
Los jugadores de nuestra FEMEXFUT – acaso sucede en los otros deportes – perdieron la oportunidad, nuevamente, de formalizar una asociación de futbolista profesionales como en los Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, España, Italia, Holanda, con sus sindicatos, uniones y asociaciones que se hablan de tú a tú con los dueños de los equipo y todos, siendo esas actividades negocios casi redondos, establecen negociaciones en las cuales todos ganan, empresa, jugadores, aficionados, empresas televisivas y de comunicación deportiva, abogados, representantes deportivos, etc. tal vez sea la revolución deportiva que faltaba.
Perdieron el derecho primogénito por un plato de lentejas y prefirieron continuar siendo esclavos de oro.
¡Felicidades por el venturoso acuerdo!