La escuela normal rural Vasco de Quiroga, una vez más o pro enésima ocasión es motivo de páginas y tiempos en los medios de comunicación; ahora son los “tirisâ€; es más, la voz más autorizada del gobierno – el señor gobernador – lo ejemplifica como autogobierno y aun siendo medio verdad es una media mentira. Ahà no existe autogobierno. NO EXISTE DIRECIÓN INSTITUCIONAL.
Es la escuela normal rural Vasco de Quiroga es muestra de los efectos resultantes de la designación de las autoridades educativas por motivos o polÃticos partidistas o por la omisión o el desinterés o la apatÃa o el importamadrismo de las cuestiones educativas de las administraciones gubernamentales o por el desconocimiento de las cuestiones pedagógicas, educativas, didácticas o de filosofÃa o, de plano, por considerar las posiciones de administración y/o dirección como escalones de poder.
De una forma precisa, la escuela normal rural Vasco de Quiroga es muestra de una mala designación de director o de una mala dirección institucional. Es evidente que el director de la institución no sabe ni qué es ser director de una escuela y mucho menos de una escuela normal y peor aun, de una escuela normal rural – con servicios asistenciales – y todavÃa más peor, no sabe qué debe hacer, ni de qué lado debe estar.
Y lo que es más grave, que las autoridades institucionales no se lo digan: inspectores, jefes de departamento, director de formación de docentes y subsecretario de educación Media Superior y Superior.
Y asà como está la escuela normal rural están la inmensa mayorÃa de las instituciones educativas, desde abajo. Educación prescolar, primaria, secundaria – de todo tipo-clase -, preparatoria y escuelas normales y si se descuida un poco, escuelas y facultades de las universidades y tecnológicos – federales y desconcentrados – que funcionan en el estado: La función directiva les pasó de noche.
Y lo mismo se puede decir de la mayorÃa de las supervisiones escolares – prescolar, primaria, secundaria y normal – si aun existen estas últimas, las supervisiones. En algún momento se rompió la cadena formativa en la administración pública.
Como no se ve, ni se siente la dirección no hay gobierno y ante a ausencia de una dirección cualquiera que se sienta con capacidad manda y, este caso, los docentes y todo el personal y el alumnado, hace lo que quieren. Total, ¿quién les puede decir algo?
Todo se reduce a saber ser director, ejercer apropiadamente el acto de dirigir, pero cómo en las administraciones pasadas habrÃa una dirección, si el gobernador ignoraba cómo dirigir y administrar.
Todos hicieron lo que quisieron…total ¿Quién les dirÃa algo? Es lógico, cuando el gato no está, los ratones juegan y hacen lo que quieren. La escuela normal rural Vasco de Quiroga es ejemplo de mala dirección, de mala designación.






















