Las instituciones nacionales están trabajando, mas la sociedad nacional tiene varios y sumamente graves pendientes.
Uno de ellos es la seguridad – otros más son las cuestiones de la economía – el mercado interno, el desempleo, el poco poder adquisitivo del salario, la macroeconomía, la operación de la reforma educativa, el respeto a la ley, entre otros, pero el más incisivo, más agudo es el de la seguridad.
De muy poco sirve que la sociedad nacional trabaje, que posea un poco de riqueza – producto de su trabajo, transformado en salario – para adquirir los satisfactores necesarios para la vida familiar, si no tiene la confianza de regresar a su hogar por la inseguridad que rodea su universo.
El todo el territorio del país, en todos los estados de la Federación, en todos los municipios de los estados, en todos los círculos sociales, en todas las clases sociales, en todos los grupos y círculos profesionales y ocupacionales, en todos los sectores de la sociedad, están tocados por la delincuencia – organizada o desorganizada – y, curiosamente, convivimos con ella.
Y, también es curioso, que son miles y miles de millones de pesos lo que se dice que se asignan, se canalizan, se invierten para atacar, contener y enfrentar a esta circunstancia social y, también son miles y miles de elementos de las corporaciones nacionales y para militares que se destinan para atender esta circunstancia social.
Y más curioso aun es que son miles y miles de palabras, de imágenes en las que se afirma …ahora, que ya estuvo bien, que no habrá impunidad, que se fortalecerán los planes, programas y acciones contra la delincuencia.
Igualmente, son acaso cientos y cientos de planes, programas, acciones estratégicas elaborados, implementados contra la delincuencia y nada.
Y lo más grave es que, en contra de los deseos, paradójicamente, sucede a la inversa, se está incrementando exponencialmente.
Otro hecho curioso es que el gobierno, en sus tres niveles de responsabilidad no escucha, no entiende razones, no sabe leer ni entender la realidad y se obstina en dos únicas acciones: el choque frontal contra las corporaciones=organizaciones delincuenciales, músculo contra músculo y la firma de acuerdos-planes de coordinación inter institucional que, día a día y de forma invariable, han mostrado su inoperancia e ineficacia.
No vayamos muy lejos, en nuestro estado, los recientes sucesos de Aguililla muestran la realidad: personal de las corporaciones, sin equipo, sin protección y sin preparación; las corporaciones policiales están disminuidas, no cuentan con la cantidad en suficiencia y calidad para ofrecer seguridad al municipio. Es pura palabra e imagen, por lo cual no es extraño que suceda lo que todos los días nos enteramos.























