Todos escuchamos juicios sobre las causas y caras que adopta la delincuencia, la inseguridad y vemos, y también vemos y entendemos, los signos y los mensajes; por otro lado, todos escuchamos y, hasta cierto punto, sabemos, que la inseguridad social está presente y, siendo el enemigo de la sociedad – nosotros -,  hasta convivimos con ella.

De conformidad con las últimas estadísticas  que son cotidianas, usuales, son las centradas en la inseguridad, en la percepción social sobre este aspecto muy sensible de la sociedad; la inmensa mayoría  afirma que  los estándares de seguridad se han desplomado y que en el pasado reciente la sociedad – por lo menos los encuestados -  se sentían más seguros que en este momento.

Varias instituciones públicas y entidades de investigación y análisis coinciden en un punto: Los cuerpos policiales  – de todo tipo y nivel – están corroídos, viciados, comprados por los grupos delincuenciales. Es normal, típico, usual, clásico, que elementos policiales formen parte de los grupos delictivos: o los encabezan, o lo constituyen o les informan o les coadyuvan; sin ser un adivino u oráculo, es aceptable afirmar que en el 40% de los grupos delincuenciales hay elementos  de los cuerpos policiacos – municipales,  estatales o federales – de todo tipo.  Francisco Labastida Ochoa, en funciones de Secretario de Gobernación afirmó “LOS CUERPOS DELITIVOS  ESTÁN RESPALDADOS POR GRUPOS, O POLÍTICOS O POLICIACOS”. Los diarios sucesos  delictivos confirman la prevalencia, la vigencia, de esta afirmación.

Recientemente el señor presidente de la República sentenció la necesidad de limpiar los cuerpos de seguridad estatales y eta recomendación está muy requetebién. Por otro lado no se olvida que el Consejo nacional de Seguridad pública  tiene el Acuerdo de   Certificar a todas corporaciones policiacas.

Todo esto es magnífico: Policías limpios y certificados de que no fuman y no se inyectan- ingieren  ninguna droga.

¿Y los que  no estén certificados, los que estén manchados?  

¿…?

¿Los despedirán? ¿Les ofrecerán-obligarán a  terapias específicas? ¿Los sujetarán a proceso? ¿Les darán las gracias? ¿Confesarán cómo y dónde y/o quién les vendía la  droga? ¿Los encerrarán hasta que canten?

Y otra faceta importante: ¿Quiénes los sustituirán? ¿Cuál será su perfil de ingreso? ¿Cuánto y quién les pagará a los nuevos elementos? ¿Y de dónde llegará el recurso financiero para pagarles?     Â