
No nos asombra el “circo” orquestado por miembros y dirigentes del Movimiento de Renovación Nacional recientemente, pues hay que recordar que a este nuevo Partido se subieron al “tren” elementos de diversos organismos políticos, práctica-mente en su etapa de desaparición, mismos que en avalancha, se sumaron a More-na, no para ayudar, sino para no perder los recursos económicos que el Estado, les ha venido proporcionado y , desde luego, para para no perder su registro como Institutos políticos, lo que les asegura su permanencia como tales.
En éste su camino, Morena deja aplastados al Partido de la Revolución Democrática y al de Acción Nacional y desde luego al antes poderosísimo Partido Revolucionario Institucional, que, más o menos (se suponía) era antagónico tanto en ideología y principios, al resto de los partidos políticos en activo.
El ex oficial PRI, en su etapa más poderosa e importante, arrollaba y aplastaba legal e ilegalmente a los demás institutos políticos y viejos partidos que, en su mayoría, (PARM, PPS, PT, etc., prácticamente eran amanuenses del ahora debilitado ex partido oficial del Gobierno federal anterior.
Al ver el avance de Andrés, a Morena se subieron los buenos, los malos y los tranzas, y por lo mismo, el actual Partido, en lugar de ayudar y mantener una conducta adecuada, empieza a estorbar y a debilitar al gobierno con sus pleitos y mañas internas.
En el Poder Legislativo, desde luego con mayoría de Morena, en ambas cámaras surgen chismes y pleitos estúpidos que no ayudan en nada al titular del Poder Ejecutivo que, entre paréntesis, tiene la simpatía y el apoyo popular que no se había presentado desde los tiempos del General Lázaro Cárdenas.
El pleito legislativo se da por la intromisión del ex priista de corazón Ricardo Monreal, ex gobernador de Zacatecas por el PRI, y Martí Batres que están interesados en tener el control del Poder Legislativo, sin pensar ambos dirigentes , en el daño que puede causar su conducta no tanto al Presidente de la República, pero sí al mismo partido que los postuló como candidatos. Debieran ser ellos los que mostraran condescendencia y desde luego evitar que su pleito de “comadres” lastima indirectamente a quien abanderó MORENA a efecto de llegar a la Presidencia de la República.
Estos pleitos entre camaradas del mismo partido, es por el interés de controlar la Presidencia del Movimiento de Renovación Moral. Unos y otros se acusan mutuamente de “agandalle”, de dividir a Morena, que induce a los militantes de este partido, a retomar los tiempos de los priistas, a las trampas y al desaseo político en lo general.
Debieran estos dos importantes miembros del Poder Legislativo, mostrar conductas diferentes a las viejas costumbres del Revolucionario Institucional y transformarse en rectores de nuevas conductas y en lugar de pleitos, demostrar que este Poder Político es muy diferente a los que presidía el lamentable (ahora) Partido Revolucionario Institucional, que prácticamente está al borde de su desaparición.
No le den pues, respiración artificial al que aún esta vivo.
Se pelean por esas importantes posiciones y olvidan que su conducta ambiciosa de poder y tener el control de ambas cámaras, puede ayudar a reencontrarse con los viejos tiempos que ha acontecieron hace apenas unos cuantos meses.























