Hoy es 12 de octubre.
Hoy se cumplen 527 años del descubrimiento pro el navegante genovés Cristóbal Colón – contratado por la corona de León y Castilla para buscar y encontrar otra vía para llegar a las tierras productoras de especies, y en su caso, conquistarlas – de estas tierras continentales, inicialmente llamadas Indias Occidentales, y posteriormente llamadas América, por circunstancias que no vienen al caso.
La historia, la política, el mito, la tradición y la costumbre, designaron este día como Día de la Raza y, curiosamente, era día de descanso, pero, también, curiosamente, este día es ejemplo de lo deslavado, de lo insignificante que se ha convertido este día.
Nuestra sociedad, nuestro ser mexicano – venga o no venga al caso -, debe considerar y valorar el positivo hecho histórico de que fueran los peninsulares de lo que ahora es España quienes llegaron a estas tierras – de lo inicialmente fue Nueva España, ahora México – y, de una forma u otra, nos conquistaron.
Se precisa, por la simple razón que si hubieran sido otros estados- ciudades estados o naciones – como Inglaterra e Francia, Flandes=Países Bajos, Portugal- los señoríos culturales de cada región habrían sido o exterminados o recluidos en reservaciones y/o aparte del exterminio, la incorporación de poblaciones africanas y convertidos, complementariamente, en esclavos.
Si bien los reinos de León y Castilla encabezaban la lucha por la liberación y reconstrucción de su país y eran, acaso los reinos, culturalmente, más atrasados en Europa, de golpe y porrazo se encontraron con la suerte de tener la posibilidad-seguridad de poseer, dominar y explotar territorios, que en total sumarían 20 veces más que su extensión territorial.
Y lo hicieron, la conquista – a sangre, pólvora y fuego, pues, finalmente, en ningún caso histórico las conquistas han sido con estampitas y bendiciones -, de una forma violenta resultó nuestro mestizaje y aquí estamos.
Hace un año, se generó una burbuja de opinión porque el ahora presidente de la República en sendas misivas solicito a la República – y corona – españolas la entrega de disculpas por los daños causados tras 3 siglos de explotación – semejante misiva, también se envió al Vaticano y las tres personas morales no lo hicieron y los justificaron, además, histórica y diplomáticamente acertadamente.
Finalmente, en este día – sea del descubrimiento, de la raza, de nuestra nacionalidad, o lo que sea, debemos aceptar que aquí estamos y que somos lo que somos con la suma de nuestra herencia sanguínea y nuestros sucesos históricos, epopéyicos y nuestro panteón heroico y nuestros héroes nacionales y que, respaldados en nuestra historia y nuestra cultura, somos un pueblo, una nación incomparable e irrepetible.























