En dos, tres semanas la ciudad de México y algunas ciudades del país, entre ellas Iguala, Guerrero, fueron sedes de marchas para manifestar molestia, rencor, furos, tradicionalismo, reconocimiento a varios sucesos de nuestra vida social – los 5 años de la desaparición de 43 alumnos de la escuela normal rural Profr. Raúl Isidro Burgos, marcha contra el aborto, marcha contra la violencia contra las mujeres, contra los llamados feminicidios y aniversario de la noche de Tlatelolco=Matanza en la Plaza de las 3 Culturas, para ser precisos y en ellas hizo acto de presencia el vandalismo.
Y lo peor es que quedo impune y aun más peor dentro de lo malo, los elementos de las corporaciones responsables de ofrecer seguridad y protección a la ciudadanía y a los establecimientos comerciales… ¡se convirtieron en testigos de piedra!
A pesar de que la reparación de los daños tiene una estimación superior a los cientos de millones de pesos y de que varios personajes y grupos están identificados – curiosamente la mayoría son grupos de mujeres anarcas – se informa que son cuatro – que utilizan la red y los grupos de whatss para sus acciones – no existe ninguna indicación de las autoridades del sector de seguridad y políticas, tanto de la ciudad de México, como de la Federación y del estado de Guerrero, para detenerlos.
Debe llamar la atención, que en el caso de la marcha conmemorativa del 2 de octubre de 1968 – hace 51 años – se dieron peticiones de autoridades políticas de la ciudad de México, y del presidente de la República y del ex líder del senado -. Martí Batres – con ADN genético agitador – para no romper ni violentar la marcha y de que hubo más de 10 mil soldados de la paz que aguantaron todo y de todos, se dio el vandalismo – siempre encapuchados – y la impunidad.
La política pública del gobierno federal ante estos hechos se plasma en estas palabras del titular del ejecutivo Federal, Andrés Manuel López Obrador: los voy a acusar con sus mamás, con sus papás, con sus abuelos, porque estoy seguro que sus abuelos, mamás o papás no están de acuerdo; me dejo de llamar Andrés Manuel; estoy seguro que los verían como malcriados…
México vive una nueva etapa en el que el uso de la fuerza ha quedado relegado, pues no es la opción contra quienes se manifiestan y menos por causas justas, por lo que llamo a los asistentes a no acudir embozados y apoyar en aislar a los provocadores.
Queremos vivir en una sociedad en paz, sin violencia, sin usar la fuerza, convencer y no vencer. Por eso nunca más una represión en México, torturas, desapariciones, masacres. Nunca Más un 68.
Me expreso en pro de garantizar la no violencia y la no violación a los derechos humanos.























