Nuestro país, nuestro estado y nuestra ciudad capital estatal, la antigua Valladolid, hoy Morelia, están de fiesta, de manteles largos.
Hoy se cumplen y se festejan, y hay que celebrarlo, y conmemorarlo, 254 años del nacimiento de don José María Morelos y Pavón, uno de los pocos hombres non de nuestra historia; específicamente sin él, sin su intervención integral, total, el movimiento de independencia iniciado por Don Migue Hidalgo Y Costilla y su grupo de complotista de la Junta Patriótica, habría fracasado. Es con Don José María Morelos y Pavón, con quien toma fuerza, dirección y amplitud.
Don José María Morelos y Pavón un hombre que por cualquier perspectiva que se le quiera ver y analizar, es digno de imitarse.
Don José María Morelos Y Pavón es ejemplo de un hombre producto de su esfuerzo, de la llamada Cultura del Esfuerzo: ya mozo, aprendió a leer y escribir y adquirió cultura; ya mayor, ingreso al antiguo Colegio de San Nicolás y, casual y coincidentemente, fue alumnos de Don Miguel Hidalgo y Costilla; acreditó órdenes menores y fue asignado a curatos de la Tierra Caliente, entre ellos Nocupétaro y Carácuaro; seguramente por su forma especial de pensar fue invitado por su maestro y rector, Miguel Hidalgo y Costilla a incorporarse al ejército libertario, comandado por él, convocatoria que aceptó y se reunieron en algún punto entre Charo e Indaparapeo y, a parir de ahí, el movimiento independista, tomó sentido y tuvo una finalidad política, y hasta filosófica: independencia política de España y tener libertad, soberanía y ser un Estado-nación, con tres poderes – Congreso – poder Legislativo, representantes del pueblo= diputados -, presidente de la nación-patria – poder Ejecutivo – y Tribunal de Justicia – poder Judicial -, complementariamente nuestra Constitución – cuerpo de leyes y encaje legal como nación-Estado soberano.
Como militar sus llamadas Cuatro Campañas Militares encendieron el fuego de la independencia en el centro del país y acosaron Oaxaca y Acapulco, además del centro de la Nueva España; formó el ejército independiente, antecedente del actual ejército nacional; fundó fábrica de armas y municiones y, militarmente, rompió el cerco de Cuautla.
Como ideólogo y político quedan la configuración del Congreso de Anáhuac – en la ciudad de Apatzingán -, y su proyecto de Constitución de Apatzingán, de 1814, que, aunque no existían condiciones para su vigencia y aplicación, ahí está en la historia para ejemplo de las generaciones futuras.
Particular valor tienen las 23 ideas llamadas Sentimientos de la Nación, que han quedado, muy lamentablemente, como ideales pues a pesar del tiempo transcurrido desde su conocimiento – 205 años – no se han materializado real y totalmente en su profundidad y amplitud, como los siguientes: 5°.-La soberanía dimana inmediatamente del pueblo, el que solo quiere depositarlo en sus representantes, dividiendo los poderes de ella en Legislativo, Ejecutivo y Judicial, eligiendo las provincias sus vocales, y éstos a los demás que deben ser sujetos sabios y de probidad. 12°: que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, alejando la ignorancia, la rapiña y el hurto. O el 18°: Que en la nueva legislación no se admita la tortura.
Honor a quien honor merece.
Salve enorme Morelos, agradecida la patria te rinde tributo.























