
Diego Pacheco Téllez-Girón y Gómez de Sandoval, es uno de los muchos “Diegos
Fernández” que han existido en nuestra República, antes y después de serla. Fue
don Pacheco el primer gobernador de Yucatán ( 1597 a 1604), hijo a su vez de otro Diego Fernández (de Velasco), éste nacido en 1754 y fallecido en 1811. Aristócrata y político fue otro Diego, “El Duque de Frías”.
En el siglo que nos ha tocado vivir, tenemos otro Diego, es éste un bocón llamado igual a los ya señalados, que ha pasado por toda una carrera legislativa, administrativa y oportunista. Originario de chilangolandía, es conocido como el jefe Diego, es abogado y fue (¿és?) casi intimo amigo de Carlos Salinas. Tranzas uno y otro se han entendido muy bien. Diego presta ayuda dio al primero en su incursión denominada “Quema de las boletas electorales” que daban cuenta del triunfo electoral del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano a la Presidencia de la República, en el año fatídico y ominoso de 1988.
Con la llegada de Diego Fernández al Partido Acción Nacional, se presentó dentro de este instituto un fuerte desprendimiento de verdaderos y honestos militantes de Acción Nacional
De ser nada llegó a Diputado Federal, buscó encumbrarse y vislumbró ciertas posibilidades de ser candidato balín a la presidencia de la República, enfrentándose al candidato oficial Luis Donaldo Colosio, mismo que fue asesinado por el sistema político reinante durante el periodo de Salinas.
Diego Fernández de Ceballos se midió contra el Ingeniero Ernesto Zedillo Ponce de León, egresado del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y contra Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Movimiento de Renovación Democrática y de otros partidos de izquierda en la que se incluyó el P C M, el Partido Popular Socialista, el PARM , al que le robaron el triunfo en forma descarada. indudablemente que la intromisión de este aventurero panista ayudó considerablemente a semi ocultar el atraco electoral que el sistema, a cargo del actual Director de la Comisión Federal de Electricidad Manuel Barlett Diáz, en ese entonces Secretario de Gobernación.
Pero volviendo al panista tenebroso y mentiroso individuo, éste fue acusado de ejercer un tráfico de influencias, que le permitió recibir de las arcas nacionales fuerte apoyo económico, de tal manera que fue acusado por el Partido de la Revolución Democrática, indicando que el jefe Diego se beneficiaba de ciertos sectores con el objeto de aprobar determinadas leyes que pudieran beneficiar a ciertos medios de la comunicación e incluso, públicamente se comentó de supuesto o real secuestro del que se decía, había sido programado.
En fin, este personaje “traficante de influencias y rentista de la crisis” según lo afirmaba la periodista Pérez Lilia Ana en esos truculentos años de Diego, no terminan sus grandes transas
Los últimos chismes de este hablantín personaje se refieren a una deuda que rebasa los 900 millones de pesos, por no pago de impuesto predial, de recargos, de multas, pero indica que está dispuesto a pagarlos ( informa nuestro personaje), pero que no paga por no saber donde se encuentra la alcaldía, la oficina de rentas ni de la dirección de la Presidencia Municipal. ¡Habrace visto tan descarado Diego Fernández¡























