En esta administración federal – que ya lleva, prácticamente 15 meses – el Ejército Nacional – Ejército, Marina y Fuerza Aérea – han sido vejados, humillados y, secuestrados y hasta desarmados y, lo peor, golpeados y asesinados muchos de sus elementos y por indicación presidencial, no se dio ninguna respuesta de ningún tipo, ni de contención, menos actuación, pues es decisión del presidente de la República que el Ejército Nacional no reprimirá ante cualquier situación.

Son botón de muestra los sucesos de los huachicoleros que murieron en el incendio de una toma de ordena, los secuestros, los palazos, las desarmadas, gritos y ofensas, salivazos, etc., y el ejército, silencioso por orden presidencial.

Parece ser que ante la opinión nacional que no acepta estos hechos, los manos superiores de la Defensa Nacional, ratificados 24 horas después por la presidencia de la República, en voz de su presidente, cambiaron y señalaron: LAS AGRESIONES AL EJÉRCITO NACIONAL SERÁN RESPONDIDAS EN LEGÍTIMA DEFENSA DE SU INTEGRIDAD FÍSICA Y CON RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS. ESTO SE HARÁ EN ESTRICTO APEGO A DERECHO, SINA BUSOS Y CON FUERZA MODERADA, PORQUE SE DEBE RESPETAR LA VIDA DE LAS PERSONAS.

Y solicitó a las Fuerzas Armadas: NO ABUSAR DE LA FUERZA Y NO SUCEDA LO DE ANTES, QUE HABÍA RAZZZIAS, MASACRES, PORQUE ESO NO SE PERMITIRÁ NI SE TOLERARÁ EN ESTE GOBIERNO.

Ahora se verá cómo se defenderá el Ejército – Marina y Fuerza Aérea – cuando sean agredidos verbal y físicamente, desarmados y retenidos en comunidades y municipios controlados por el crimen organizado, que azuza estas acciones violentas.

Ahora, esta determinación de nuestros manos responsables de la Guardia Nacional y del Ejército Nacional, y del monopolio legal y legítimo del uso de la fuerza, debe estar en paralelo acompañado de una seria política pública de Estado que no solicite a la delincuencia que se porte bien y que se acuerde de su mamacita.

El Ejército Nacional y la Guardia Nacional están formados, equipados y preparados para la guerra, no para labores de vigilancia civil, Es y será sumamente difícil para todos los elementos del Ejército y Guardia Nacionales respetar los derechos humanos.

Si esta política pública presidencial, en materia de seguridad nacional, no cambia, jamás se contendrá, disuadirá, resolverá el conflicto-el problema mayor de la sociedad del país: la inseguridad y día a día continuaremos viendo, y escuchando en los medios informativos tradicionales y contemporáneos -Facebook y whatss – los masivos asesinatos y avance de la delincuencia, ante el pasmo y miedo de la sociedad, pues será indicador de que el Estado está siendo rebasado.

Y si eso sucede, después de ese punto, no habrá más ley que la Ley de la Selva.