El caso Cassez reabrió, reavivó una herida jamás cerrada, nunca cicatrizada: La veleidad de la justicia, la pérdida de sus valores y su actuación determinada al juego de las influencias e intereses.

En una guerra mediática de no muy restringida intensidad en los medios de comunicación y en las áreas jurídicas, y todo por las actuaciones de un ministro de la Suprema Corte – Arturo Zaldívar Lelo de la Larrea -,   se trataron nuevamente los escenarios y direcciones del caso Florence Cassez; se dieron, escucharon y vieron los dos posicionamientos: uno a favor de su liberación por razones de vicios en el procedimiento y, la otra,  por los derechos humanos y de todo tipo de los victimados.


En el juego de presiones, en la balanza de la justicia ambas partes cumplieron su papel; curiosamente el presidente de la República, sin decir la razón de su actuación, acaso por ser el máximo representante de la sociedad, realizó declaraciones –así fueron percibidas – a favor de la permanencia de la recluida, procesada y juzgada Cassez. Dado que sus declaraciones tocaron el tema muy sensible de la autonomía, libertad y soberanía de los órganos jurisdiccionales de impartición de justicia, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en voz de su ministro presidente, Juan Silva Meza, en la ceremonia conmemorativa del XXVI aniversario del natalicio de Don Benito Juárez, afirmó:  “EN EL PODER JUDICIAL DE LA NACIÓN QUEREMOS QUE IMPEREN LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES; POR ESO NJUECES, MAGISTRADOS  Y MINISTROS QUEREEMOS UN PAÍS EN EL QUE IMPEREN  LA JUSTICIA, Y LA IGUALDAD, NO LA ALBITRARIEDAD; UNA JUSTICIA BASADA EN  LAS INSTITUCIONES Y PROCESOS Y NO EN EL ABUSO DEL PODER, QUE ES PASO PREVIO AL AUTORITARISMO Y A LA IMPUNIDAD.  ES POSIBLE SOSTENER QUE LOS JUZGADORES FEDERALES, AL REALIZAR NUESTRA LABOR INTERPRETATIVA, NO DEBEMOS EQUIVOCAR EL RUMBO Y LAS PRIORIDADES. LA VERDADERA SEGURIDAD ES LA QUE SE CONSTRUYE EN LA LEGALIDAD. EL SISTEMA SE SOTIENE  EN LA CREDIBILUDAD Y EN LA SOLIDEZ DEL ESTRICTO CUMPLIMIENTO DE LA LEY. LA VERDADERA JUSTICIA SE CONSTRUYE EN LA LEGALIDAD. LA LEY NO PUEDE CUMPLIRSE POR CAPRICHO, PUES NADA  NADA JUSTIFICA INCUMPLIR  LA CONSTITUCIÓN Y LOS DERECHOS HUMANOS. ACTUAR EN CONSECUENCIA Y SIN TITUBEOS ES  PENSAR EN UN PAÍS DE LEYES Y DE INSTITUCIONES. RESPETEMOS LASA FORMAS Y LA LEGALIDAD. RESPETEMOS LA ESENCIA DE LA REPÚBLICA, QUE ES LA LEGALIDAD. DEJEMOS QUE LAS INSTITUCIONES FUNCIONEN. UNIDOS DEMOS LA BATALLA, JUNTOS CON Y EN LA DIGNIDAD DE LA LEY”.

El ministro presidente sabe, que la aplicación de la justicia, desde su histórico  origen, se presta al juego de pesos y contrapesos y equilibrios de la ley y en la ley; no es extraño pues que en este caso, como en todos los que no se conocen por la opinión pública – que deben ser miles y miles – se manifieste el juego de pesos y presiones. Por otro lado, el ministro presidente sabe que la credibilidad de nuestra justicia está desplomada  y que rayamos en la impunidad como norma no como excepción.

Simplemente, una pregunta, estando el caso juzgado, ¿por qué lo reabre el ministro Arturo Zaldívar Lelo de la Larrea? No es muy aceptable aceptar que lo hizo  por su  idealismo y su puro espíritu de honorabilidad de la justicia.