A poco más de diez días de los enfrentamientos entre fuerzas del gobierno y grupos delincuenciales – o entre sí, por las disputas del territorio y su hegemonía o en contra del Estado=gobierno -, parece ser que la situación está controlada y en los residentes están en constante presión para que las autoridades del gobierno establezcan operativos que permitan la recuperación de los espacios de convivencia y de tranquilidad.
Es creciente la presencia de las fuerzas del poder Público, pero el temor está presente, aunque se afirme que la región ha recuperado la tranquilidad y han regresado a sus actividades cotidianas.
Las fuerzas del Estado – Federal, estatal y municipal – rebasan los 200 elementos y se realizan continuamente patrullajes en todo el municipio, particularmente en la zona fronteriza con Jalisco y Colima.
Sin embargo, el presidente municipal de Tepalcatepec, Felipe Martínez, canceló el programa de Festejos Patrios, por el temor de que actos violentos se presenten y la región y su sociedad sean centro de hechos violentos=sangre que rompan el delgado equilibrio y la ficticia paz establecidos, a fuerzas por el poder Público.
Lamentablemente, lo que se vive no únicamente en esa región, sino en todo el estado y en todo el país, es muestra de la descomposición social que presenta nuestra sociedad nacional y que nadie desea ni quiere señalar responsabilidades y culpabilidades: cada uno de nosotros, los adultos, los padres de familia –que ya fueron o fuimos rebasados – y las autoridades públicas por su deficiente acción de gobernar – a los que les llegó la pelotita y que no sabe qué hacer con ella y todos se echan la culpa uno al otro.
Todo es ya complicado, porque en algún momento perdimos la gobernabilidad, el respeto y a la consciencia social que revertiría los actuales escenarios y circunstancias sociales. En tanto esto no sucede, todo el esfuerzo, el dinero, la sangre y las vidas humanas puestas por el Estado para enfrentarlo y resolverlo, serán inútiles, improductivos, estériles, pues la delincuencia organizada ha procurado una base territorial, y social, amplia, fuerte y consistente que desprecia el Estado de Derecho. Esto es evidente cuando mujeres y niños se suman en la defensa del narcodelincuentes y narcotraficantes, hechos inéditos que ponen en jaque la seguridad nacional y al Estado.
Es sumamente grave que las fuerzas nacionales únicamente hagan acto de presencia y no actúen ni usen el legítimo monopolio de la fuerza de que están investidos, pues el señor presidente de la República identifica ese legítimo y legal uso legal de la fuerza como represión.
Así que así seguiremos y daremos vuelta y mientras tanto que la sociedad nacional se las componga como sea y habrá más la Huacana, Los Reyes, Uruapan, Morelia, Yurécuaros, en fin…























