Todos los sabemos – nacional, estatal y municipalmente -, tenemos tranquilidad, estabilidad y paz social aparentes; muy difícilmente se regresará a los niveles de tranquilidad, estabilidad y paz de hace una generación o de fines del segundo milenio y siglo XX.

En algún momento, desde la Federación o desde la capital estatal, se extravió el concepto y la práctica, de seguridad, estabilidad y gobernabilidad; no tiene caso decir, señalar a alguien como responsables, porque, finalmente, todos son responsables, y hasta culpables.

La paz es la condición y características social más difícil de construir, mas si hacemos caso de la Historia, una máxima romana bien aplicada que les permitió cohesionar su enorme imperio es “SI QUIERES PAZ, PREPARA LA GUERRA”.

En las actuales condiciones de nuestro país y de nuestra sociedad la paz social no se construirá con las políticas públicas de la nueva administración; presencia, contención, no represión, no contestar las provocaciones y sí las prácticas – ¿de palabra?, de amor y paz y de vivir en una República Amorosa.

Socialmente es inaceptable que el Estado renuncie a hacer legítimo uso del derecho del monopolio de la fuerza que legítimamente está autorizado a utilizar para ofrecer a la sociedad el bienestar y tranquilidad de la sociedad nacional.

Aunque el presidente de la República no lo quiera aceptar ésta es una guerra y si lamentablemente el Estado es derrotado, más allá de él está la barbarie y la ley del más fuerte.

Los recientes sucesos de Apatzingán, Los Reyes, La Huacana, Ziracuaretiro, en el estado y los de la ciudad de México, Coatzacoalcos, Minatitlán, Tamaulipas, Acapulco, etc., etc., son indicadores de que la estrategia, la táctica, la política, el método, lo que sea y se llame, y se esté aplicando no está dando ni un resultado deseado.

Lo más grave es que sólo y solo existen palabras y buenas intenciones, pero no hay detenidos, mucho menos procesados y lo que sí existe es que muchos líderes delincuenciales están siendo liberados ¡porque están mal integrados las carpetas de investigación!

¿O están mal las leyes o los agentes del ministerio público, las fiscalías generales, estatales y/o municipales o la realidad está mal percibida y la sociedad está equivocada en sus reclamos y quejas.

Lo cierto es que, en materia de seguridad pública ciudadana, necesitamos resultados socialmente positivos, pero ya.

Necesitamos un cambio total, no estadísticas y fotografías de funcionarios sonrientes.