La pobreza de los mexicanos es la disputa entre dos posiciones plenamente definidas: De un lado, la realidad, los estudios de investigadores autónomos y por el otro, el gobierno, la autoridad y su visión y versión, oficiales sobre este segmento poblacional del paÃs.
En un modelo, en un sistema, en un formato económico caracterizado por inequidad en la distribución de las cargas del trabajo para la producción de satisfactores y en una desigual distribución de la riqueza generada, que consolida desproporción y concentración de la riqueza en pocas manos – el 10%-15% de la población recibe aproximadamente el 85% de los beneficios económicos y, a la inversa, el 85% recibe el restante 15% -%10% – y la profundización y anchura de la franja que separa a los pobres de la clase media y de los ricos, con el complemento de escasa creación de los empleos necesarios, formales, con atractivo salario y con prestaciones de ley, exceso de mano de obra, bajÃsimos salario y rebasado poder de compra del salario mÃnimo, es sumamente difÃcil, sino imposible que la pobreza se reduzca.
En los inicios del presente sexenio, con el presidente del empleo en ejercicio, el número de empleos formales registrados ante el IMSS fue la batalla; poco después agencias públicas, oficiales fueron difundiendo la creación de empleos y, complementariamente, organismos privados y de entidades educativas, informaban del crecimiento del umbral de la pobreza, del crecimiento de esta y del aumento de las cantidades absolutas y relativas de la miseria.
Al fin del quinto año de gobierno federal, se afirmó – y demostró numéricamente – que la miseria habÃa crecido, que la pobreza mantenÃa tendencia al alza y ambas posiciones coincidieron en que la mitad de la población nacional – 53 millones de mexicanos – habÃa entrado – y estaba – en el umbral de la pobreza y de esa cantidad, el 50% ya estaba en la miseria – 26 millones -.
En la presente semana el gobierno federal difundió el estancamiento de la pobreza. Con todo y que la afirmación es bastante audaz y dudosa, por donde quiera que se vea, y como quiera que se lea, se muestra un matiz malo, negativo, indicador del fracaso de las polÃticas públicas de tipo social encaminadas a llevar bienestar a los mexicanos: MejorÃa en el nivel de subsistencia y de sobrevivencia y ascenso en el nivel de la calidad de vida.
Finalmente, ya lo verán, todo se concentrará en el método, clasificación y definición de los indicadores para definir pobreza, miseria y sus caracterÃsticas- diferencias. Y los sesudos técnicos de la administración, publirrelacionistas públicos llegarán a la conclusión de que los pobres han disminuido y que la miseria y pobreza, son realmente como lo expresó Pedro Aspe Armella, Un Mito Genial.
Y se confirmará aquella sentencia: “No hay más ciego que el que no quiere ver†y, con el tiempo comprobarán que: NO ES POSIBLE TAPAR LA REALIDAD… ¡NI CON UN DEDO! … !NI CON TODA LA MANO!       Â






















