Cumpliendo el mandato establecido en el artículo 69° Constitucional, el presidente de la República y titular indiscutible del poder Ejecutivo Federal, Señor Andrés Manuel López Obrador, en la apertura del segundo periodo ordinario de sesiones del H. Poder legislativo del H. Congreso de la Unión, rendirá, por escrito, su primer informe presidencial manifestando el estado general que guarda la administración pública del país,  a él encargada por mandato popular otorgado el primer domingo de julio del 2018.

 Mas, fiel a su idea de cambio y transformación, el domingo por la mañana en palacio nacional y frente a sus militantes=simpatizantes invitados a la gran gala, con el  gabinete presidencial en pleno, y ampliado, representantes de los otros dos poderes de la Unión, más gobernadores MoReNistas y acaso de la oposición amiga y  amigos y representantes diplomáticos acreditados en el país, invitados y Medios de comunicación amigos, ofrecerá, en corto, en lo económico, su primer informe de gobierno – como lo hicieron sus anteriores titulares del ejecutivo federal, desde Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Luis Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto -, en lo afectivo y, por la tarde, así se informó, hará llegar a  la H. Cámara Baja del H. Congreso de la Unión, por medio de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, el documento oficial que señala la ley y la tradición.

 Ahora bien, de hecho, aunque no de derecho, el presidente de la República=Andrés Manuel López Obrador realizará el enésimo informe presidencial, pues al cumplir 100 días de su triunfo electoral rindió ante su militancia e invitados un informe; a los 200 días, otro informe y cada vez que sale de gira, los fines de semana, rinde informes de su administración.

 Formalmente el acto oficial es el que se realizará en el llamado Palacio de San Lázaro, pues así lo marca nuestra Constitución, la tradición, la historia y nuestros hábitos, costumbres y tradiciones, pues, inicial y finalmente, somos una sociedad y un Estado de Instituciones y la realidad política, pues en el H. Congreso de la Unión reside la soberanía nacional, representada por diputados y Senadores elegidos por mandato popular, vía el voto público.

 Se sabe que el señor presidente de la República informará al pueblo lo que ya sabe toda la sociedad: el desarrollo de sus programas estrellas – los apoyos asistenciales a adultos mayores, las becas empleos a ninis, las becas a estudiantes, el combate a la corrupción, la creación de la Guardia Nacional y el combate a los grandes problemas nacionales: inseguridad, desempleo y pobreza, la transformación de Los Pinos en museo y centro cultural, la venta del avión presidencial y propiedades, valores y demás aseguradas a la delincuencia organizada y autorizadas para su venta al mejor postor, etc.

 Muy seguramente no hablará de las crisis, algunas ya superadas, como la escasez de combustibles al iniciar la lucha contra el robo de hidrocarburos – básicamente gasolina -, la presencia, intemporal, de las caravanas de migrantes centroamericanos, africanos, árabes y chinos, la confrontación con el poder judicial por la Ley de Remuneraciones, el despido de trabajadores de confianza, así como la cantidad de amparos contra esa ley, en entredicho, ni de los nubarrones económico financieros – como la recesión  – que se pronostican y los continuos augurios de bajo PIB, etc. Hoy es día de fiesta personal y, se acepta, lo tiene muy merecido