Se fue el papa. Los voceros oficiales y oficiosos del gobierno panista, lo mismo que los medios vaticanos, católicos y afines, no terminan de aderezar un multicolor retablo de las maravillas, con un Benedicto XVI lejano de la dureza germánica de Joseph Ratzinger, conmovido por el México siempre fiel del que hablaba su predecesor, Juan Pablo II. “Benedicto, hermano, ya eres mexicanoâ€, gritaban a su paso los neocristeros de todas las edades.
Los cuatro candidatos a la Presidencia de la República estuvieron en la misa al pie del monumento a Cristo Rey. Que a ninguno le haya importado el significado profundo del lugar, es más que lamentable. Si por ignorancia o desinformación, malo. Si a sabiendas, peor. La estatua que se yergue sobre el Cerro del Cubilete, representa el desafÃo de la iglesia católica al Estado laico mexicano, en el corazón de un territorio marcado por el catolicismo ultraconservador, los cristeros, el clericalfascismo (con la Unión Nacional Sinarquista como una de sus expresiones) y la intolerancia.
Al menos, el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, reiteró su compromiso con el Estado laico y dijo que si llega a la Presidencia, mantendrá sus creencias religiosas en el seno de la intimidad familiar. De Josefina Vázquez Mota no era de esperarse una declaración asÃ. No la hubo. Es sintomático que Andrés Manuel López Obrador haya guardado silencio al respecto y preferido llevar agua al cacofónico molino de su república amorosa. ¿Y Gabriel Quadri? Casi lo olvido, pero se supo que estaba muy ocupado en compartir en su cuenta de Twitter que habÃa sido invitado al gran evento.
Benedicto XVI, como era de esperarse, defendió el derecho a la libertad religiosa, como la entiende su iglesia: privilegios para el catolicismo, mano dura contra los demás. Por supuesto, estaba enterado de que en el Senado se decidirá la suerte de la reforma al artÃculo 24 constitucional, aprobada ya en la Cámara de Diputados; y que muchos temen que se convierta en una especie de patente de corso para los obispos mexicanos.
Por si no habÃa quedado claro, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, puntualizó que para los católicos, esa libertad implica la posibilidad de transmitir el mensaje religioso en las escuelas (incluso, por supuesto, las escuelas públicas) y en los medios, preferentemente los propios, aunque no se desdeña el obsequioso servilismo de muchos de los demás, pagados con dinero contante y sonante.
En los análisis de los medios internacionales, hay una coincidencia de fondo: Vázquez Mota buscará capitaliza la visita del papa, tanto de manera directa, como por medio del gobierno federal. Es cierto, no tiene la mejor de las relaciones con el Presidente Felipe Calderón, pero éste la prefiere a ella que a cualquiera de sus opositores.
Me parece inquietante, para decir lo menos, que el PRI, bastión durante casi 70 años del Estado laico y de una tradición anticlerical, que no antirreligiosa, pudiera inclinarse por apoyar acrÃticamente la reforma al artÃculo 24 constitucional. Al menos asà lo han dejado saber algunos legisladores priÃstas, quienes se defienden con el peregrino argumento de que Peña Nieto demuestra abiertamente su catolicismo, e incluso visitó el Vaticano en 2010. Ojalá tomen nota del compromiso que acaba de reafirmar.
El papa no se reunió con las vÃctimas de los abusos de los clérigos pedófilos (se habla mucho de curas, pero hay jerarcas de todos los niveles), debido a que a los obispos mexicanos no les pareció conveniente importunarlo con el tema y arruinar asà la festividad cristera. Tampoco hay que olvidar que el cardenal Ratzinger defendió tercamente a Marcial Maciel hasta el último momento.
Eso sÃ, en la noche del sábado, recibió a ocho vÃctimas de la guerra contra las drogas desatada por Calderón: los familiares de un soldado y un policÃa muertos en combate con los cárteles, un hombre que sobrevivió a un secuestro y la hermana de un estudiante muerto por balas perdidas durante un tiroteo. ¿Personalidades representativas? No lo creo.
Calderón tiene la esperanza de que la visita papal sirva para resucitar las posibilidades de Vázquez Mota. Como el PAN es el presunto abanderado del catolicismo tendrÃa que resultar beneficiario de algún milagro papal. No obstante, en vez del impulso que busca, puede tropezar más dolorosamente.
Temas como el caso Maciel explican por qué la iglesia católica ha perdido una quinta parte de sus feligreses en México, durante las últimas dos décadas. Además, se acumulan los informes –si bien muchas veces minimizados u ocultados– sobre clérigos católicos que han recibido donativos de los capos del narcotráfico, incluido Humberto Lazcano, jefe de los sanguinarios Zetas, quien pagó la construcción de una capilla en su natal Hidalgo, en la cual incluso hay una placa con su nombre.
Por lo pronto, el impacto papal no alcanza a las más recientes encuestas: Peña Nieto amplÃa su importante margen de ventaja sobre Vázquez Mota, cuando faltan poco más de tres meses para la elección, conforme al sondeo de BuendÃa & Laredo, dado a conocer el lunes pasado en El Universal. El candidato del PRI tiene 42.5% de las preferencias electorales, por 23.7% de Vázquez Mota y 16.9% de López Obrador. Otra encuesta, del Grupo Economistas Asociados-ISA, le atribuye 33% a Peña Nieto, 21% a Vázquez Mota y 14% a López Obrador.
La iglesia católica, la gran embaucadora, la promotora de tiranÃas, persecuciones, intolerancia, discriminación y explotación desde que Constantino la utilizó para hacerse del poder en el Imperio romano, es implacable cuando se trata de defender su dogma o sus privilegios, pero, al parecer su taumaturgia no llega a las encuestas ni a la voluntad final de los ciudadanos.
Publicado en la Revista Gurú PolÃtico (http://www.gurupolitico.com) y reproducido con la autorización de su Director.
























