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Las noticias sobre el endeudamiento que existe en el Estado y que se han difundido recientemente, no son privativas de Michoacán, pero si ejemplo de lo que está sucediéndose en otros estados y desde luego en la administración federal, en la que resalta la enorme deuda que internamente, en el presente sexenio, ha acumulado el gobierno de la República que asciende a 2802 billones de pesos de débito interna, más 99 100 millones de dólares de deuda externa, lo que da un total de 4 .5 billones de pesos, cantidad que es 140% mayor comparado con la que había en el año en que Felipe asaltó el Estado Mexicano.

En el caso particular de Michoacán, la adeuda aun sin clarificar totalmente, se indica que es de más de 30 mil millones de pesos, sin contar la deuda que cada uno de los municipios tiene y supongo, por los antecedentes que la misma es elevada y grave.


Las razones que argumentan los gobernantes para contraer deuda son variadas y la principal, que desde mi punto de vista no se sustenta, es la de hacer mayores obras y cargar la deuda a las espaldas de gobiernos futuros, que les sirve además, para facilitar la llegada a otras posiciones de elección popular al termino del mandato correspondiente, acción que se repite en municipios, estados y gobierno federal, de tal manera que el endeudamiento se ha transformado en una carga excepcional que amenaza y lleva al estado mexicano a la quiebra y a la ingobernabilidad.

Recordemos que el problema generado por Flores del la Peña en la administración de Luis Echevarría (Miguel de la Madrid dixit) y heredado a José López Portillo, agregado al desconocimiento profundo de lo que estaba sucediendo en el entorno nacional que impactaba en México, llevó a tomar medidas innecesarias como la estatización de la banca y consecuentemente, al paso de los años, a la privatización y manejo de ésta por extranjeros y consecuentemente a perder el control y la rectoría económica de la nación.

El desorden del aparato administrativo en lo general más la incapacidad en el manejo de la economía que no genera trabajo y el desperdicio que se da de los recursos económicos contratados a largo y corto plazo, son la materia prima que nos lleva a alimentar la serie de problemas que vivimos en México. ¡Los errores en la conducción de un gobierno se pagan con votos y hoy el PRD los está pagando con creces y seguramente que el PAN los pagará en Julio próximo!

En el Estado, el fondo del endeudamiento parece ser que está en el rubro de la educación pública que siendo federal la administra Michoacán. Esta es un saco sin fondo y los recursos económicos en el mismo se fugan como si fueran agua líquida en un lecho de arena. La ineficiencia del sistema educativo aunado a la exigencia permanente de su personal de mayores salarios y percepciones nunca podrá ser satisfecho y por lo mismo, para el Estado es complicado resolver este problema pues su presupuesto depende en un 95 % de las participaciones que recibe.

A nivel nacional, de la Madrid Hurtado (fallecido el domingo anterior) afirmaba que, cito: “Que se le había entregado un Estado desmembrado, un sector productivo desquiciado, pues la nacionalización bancaria había roto abruptamente la estructura, buena o mala, sin tener a la vista un proyecto alternativo estructurado”.

A los estados, en el cambio de gobierno, le sucede lo mismo: no tienen una estructura sólida que los haga depender cada día menos del gobierno y, por lo contrario, cada día, Económicamente, con sus excepciones como regla, están más sujetos al gobierno federal, por lo que su autonomía es ficción pura y está para dar lástima.

¿Pero qué se puede hacer ante este gran panorama? Y la respuesta es “poco”, pero este “poco” puede comenzar con un recorte del presupuesto estatal en materia de gastos, “achicar” la administración y hacer una administración austera, sin gastos superfluos. Da pena, por ejemplo, que ante esta situación, los integrantes del Congreso del Estado incrementaron en 111 millones de pesos el presupuesto para este año, cuando debiera hacerlo, por sentido común y solidario, en el sentido contrario.

Reducir las “dietas”, eliminar los gastos de representación, las partidas ejercidas para “hacer gestión” y recortar el aparato administrativo, tal vez no sería representativo para resolver el problema general del Estado, pero daría sin lugar a dudas, a ganar credibilidad en sus acciones y ha desterrar la idea de que los legisladores están más interesados en sus emolumentos económicos, que en cumplir efectivamente con el mandato electoral y servir lo mejor posible al Estado.

Pero hacer lo anterior o tomar medidas en este sentido, sería un milagro. Expresar con claridad a la opinión pública la problemática que se vive en Michoacán y conducirse en el gobierno (sus tres poderes), con una actitud verdaderamente republicana, ayudaría a todos: sería ejemplo a seguir por maestros, estudiantes, ciudadanos, sindicatos, etc., participaríamos colectiva y solidariamente a efecto de tener un mejor Michoacán y a colaborar para cambiar el pavoroso panorama por el que atraviesa nuestro país.