Es indudable que todo cambia; que el cambio es constante y gradual y que cubre todos los sectores de la sociedad, sea del país y lugar que sea. El cambio trasciende en el tiempo y en el espacio.

Viene lo anterior a colación o a cuento y sirve de muestra la muy ventilada ejecución de dos ciudadanos israelíes – Alon Azulay y Ben Suchi -, el pasado 24 de julio en una zona reservada de la ciudad de México – restaurante Hunan de plaza Artz -.

1°. Es muy probable que todo haya sido planeado al detalle, militarmente, de cuerpos especiales, de espías; con tiradores externos con armas largas con mira telescópica – para distracción=protección posterior; con asistentes para fijar posición de los blancos – los judíos -, el momento de la ejecución – lo indicó la persona que acompañaba a los comensales. Su nombre, presunto, Vanesa Bayer, alias La Güera, cuya imagen está boletinada y se vigilan puertos, aeropuertos, casetas de autopistas y centrales de autobuses, para evitar que huya -; las unidades de espera y traslado para el ejecutor, una mujer – Esperanza N, recluida en el penal de Santa Martha Acatitla y/o de Alta seguridad número 16 de Morelos, done tiene guardia especial y se vigila toda su estancia pues se teme que se atente contra su vida, incluso sus alimentos son revisados -, la que entró en pánico y, corriendo, trató de huir, mas fue detenida cuando trataba de cambiar su indumentaria.

Curiosamente, los ejecutivos de esta acción, los principales operativos – ordenador de la ejecución y la ejecutora – fueron mujeres, y mujeres jóvenes.

¿A dónde se quiere llegar? A que en la delincuencia ya se muestran categorías, niveles; ya no son burdos, al aventón.

Sirvan, con todo respeto, estas ejecuciones: A.- La de Luis Donaldo Colosio Murrieta, en un mitin en Tijuana (Si este hecho sangriento fue obra de un tirador solitario. Si fue un complot para asesinarlo, todo salió a la perfección) y B.- El de Francisco Ruiz Massieu, a un lado del monumento a la Revolución, frente al hotel Palace (SI fue un asesino solitario, mas nunca encontraron al autor intelectual: desapareció el diputado – ingeniero Muñoz Rocha, que pagaría 50 mil pesos, pero anticipó 10 mil). En las supuestas acciones individuales, solos, y únicos para realizar los asesinatos.

Ahora compárelos con las fugas y túneles de Joaquín, el Chapo, Guzmán Loera: planeados a todo largo y ancho del evento y con la meticulosidad-detallismo que los escenarios requerían.

Está registrado otro que – aparentemente salió mal, pues se ignora casi todo: la muerte del cardenal Posadas: O confusión o blanco correcto. Bien planeado, pero falló el factor humano.

En nuestro país tenemos delincuentes que se han elevado de nivel, seguramente les pagan muy bien. Como complemento, la participación de las mujeres en actos delictivos es crecientemente exponencial.