POLÍTICA PÚBLICA EQUIVOCADA…ILÓGICA
Por: Etelberto Cruz Loeza
El gobierno de la República está difundiendo por todos los medios a su alcance y de una forma lenta, pero constante, que está pagando mucho dinero en los subsidios a los combustibles – gasolinas, diesel, gas  y energía eléctrica  – y como la sociedad nacional, los consumidores no objetan nada sobre los miniaumentos mensuales a estos combustibles, continúa con la aplicación de su política, porque, según su apreciación – o la de sus asesores en materia económica, política y social, esta política de miniaumentos no incide en la inflación.

De acuerdo con la tesis política de que los costos a pagar por los consumidores por litro de combusible/kilo debe ser igual al pagado por los consumidores de los países desarrollados, y dado el  desigual  desarrollo entre ambos perfiles comparados, el Estado cubre el diferencial  y este año con año crece más y más.   

De conformidad con el criterio de algunos de los miembros de la junta directiva del Banco de México, la  política de precios internos  de las gasolinas podría tornarse insostenible, debido al aumento en el costo del subsidio fiscal originado por el incremento en la brecha entre los precios externos e internos. (En otras palabras: El gobierno mexicano, a través de la paraestatal PEMERX, compra en el extranjero más cara las gasolinas y las vende al consumidor mexicano más barata que como la compra, porque el Estado subsidia sus consumos. En realidad este dato es discutible y se tiene el privilegio de la duda. El precio de compra  en el extranjero de las gasolinas mexicanas es un secreto conocido por muy pocos).

Este riesgo, uno de los miembros de la junta  previó que  en caso de que se tuviera que eliminar, retirar, quitar el subsidio a las gasolinas por problemas de finanzas públicas, esa acción tendría un efecto  a muy corto plazo sobre la inflación. Y está proponiendo que el consumidor mexicano  pague el mismo precio al que la compra el gobierno.

En el  primer bimestre del año el gobierno federal aplicó un subsidio al precio de las gasolinas por 36 mil 570.7 millones de pesos: 22 mil 91.6 millones de pesos más que en el mismo periodo del año 2011. En términos relativos, el subsidio a las gasolinas se incrementó en 143% más que en el mismo periodo  del 2011.

Las informaciones difundidas indican que cerca del 50% de las gasolinas que se consumen en el país son importadas y al tener un precio inferior que en el mercado internacional, significa que se compra caro y se vende barato: según esto la diferencia entre el precio internacional y el que marca la bomba despachadora la cubre el gobierno de la República.

Ahora bien, si en verdad el gobierno de la República compra caro y vende barato: ¿Por qué no se construyen las refinerías necesarias? Finalmente la obra su realizará con créditos  internacionales o bancarios, no con dinero producto de los ingresos fiscales.

Finalmente, es un error del gobierno de la República aplicar políticas económicas a una sociedad que está muy lejos de tener el mismo nivel de desarrollo que los diez – doce – países industrializados y, además, con un salario mínimo sumamente rígido. Esta miopía traerá catastróficos resultados  para sociedad, nación y Estado mexicanos.

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