Casi finalmente, Joaquín, El Chapo, Guzmán Loera, fue juzgado y sentenciado en la corte Este, federal, de Brooklyn, de los Estados Unidos y condenado a purgar una condena cadena perpetua – por nueve cargos ( conspiración internacional para producir, importar y distribuir cocaína y tras drogas, así como por lavado de dinero) y 30 años más por uso de armas de fuego; aunque su defensa apelará, será por pura tradición y costumbre: el gobierno de los Estados Unidos va por una fortuna de 12 mil millones, 600 mil dólares. Esa cantidad es la que el juez Coogan le ordenó pagar como reparación del daño, y aunque autoridades, y algunos estelares protagonistas políticos de nuestro país afirman que “ese dinero le pertenece a México”; como además, nuestra Unidad de Inteligencia Financiera colabora muy estrechamente con autoridades norteamericanas, es muy probable y cercana posible que o los apoderados del Chapo pagan indeterminado monto buscando reducción de la condena o se quedan con esa cantidad de dinero, pues ellos consideran que es la cantidad que Guzmán Loera ganó en sus años de capo del Cártel de Sinaloa o – muy difícilmente, nuestro país la erci9be=retiene, pero lo más probable es que ese dinero se quedé en los Estados Unidos.
Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, purgará su condena en la prisión de máxima seguridad: Centro Penitenciario y administrativo en Florence, Colorado, conocido como el ADX Supermax o el Alcatraz del Desierto, donde no ha habido ningún escape desde su fundación en1994.
En este lugar, donde pasaría el resto de sus días, encerrado 23 horas al día, sin derecho a vistas ni a realizar llamadas, y que, además, están insonorizada para evitar el contacto con reos y ocupará una celda de 3.6 x 2.1 metros. Ahí se han suicidado seis reclusos, quienes se colgaron con sus sábanas.
De este hecho se ha escrito bastante, acaso pro el aura que lo rodeaba, pero ahora, con el correr del tiempo, poco a poco su nombre y su recuerdo se habrá borrado; desde el final de su juicio entró al umbral de su olvido, por todos.
Más allá del mediáticamente llamado Juicio del Siglo es evidente que los Estados Unidos hicieron lo que en nuestro país, por diversas razones que desconocemos y no deseamos especular, NO PUDIMOS HACER: JUZGARLO Y SENTENCIARLO.
Independientemente de todos los cargos que existían contra Joaquín, El Chapo, Guzmán Loera, en los Estados Unidos, imaginemos, críticamente, lo que hubiera sido en nuestro país un juicio contra el mítico capo sinaloense. Muy posiblemente la instrumentación de la justicia hubiera terminado por ser, sin exagerar, de altísimo riesgo para la seguridad nacional.
Joaquín, El Chapo, Guzmán Loera será recordado como el narcotraficante que le pasó por encima al Estado mexicano: se fugó en dos ocasiones poniendo en evidencia todos los esquemas de seguridad de dos cárceles mexicanas de alta seguridad.
No había manera de juzgarlo en México, ni de tenerlo en una cárcel: en cualquier momento se podía aplicar aquello de que: “si ya saben cómo soy, para qué me traen”. Su fama fue tal, que hasta el EU estaban en vilo por lo que podía hacer el capo.























