Por David Colmenares Páramo

Temas recurrentes han sido los del fortalecimiento del federalismo fiscal y la revisión de las responsabilidades recaudatorias de cada orden de gobierno. Han sido muchos los momentos en que se intensifican las expresiones públicas para insistir en propuestas para ello, siempre apuntando a fortalecer una mayor autonomía de las finanzas estatales y locales. Los avances parciales, resultaron fallidos, como la modernización de la educación básica de 1992, el mismo proceso en materia del gasto en salud, los cuales más que fortalecer las finanzas estatales, terminaron por hacerlas más dependientes de las transferencias federales, muestra de ello son los déficits heredados por la creación del FAEB y su fórmula de distribución de recursos de 2008 a 2014. Cuando se crea em 1998 el Ramo 33, en muchos estados creyeron que duplicarían sus recursos de libre disponibilidad, sin tener claro que se trataba de recursos federales condicionados, auditables por la ASF. Por otra parte, se multiplicaron los incumplimientos por parte de la autoridad federal, con la doble negociación, el otorgamiento de los 90 dias adicionales al maisterio, lo que se fue traduciendo en déficits crecientes en la operación a cargo de las autoridades estatales, que empezaron a actuar como patrones sustitutos de los maestros.
La persistencia de las desigualdades en el desarrollo regional, el poco interés recaudatorio de los órdenes estatal y municipal, como lo muestran con el impuesto a la tenencia y el desperdicio del predial a nivel municipal, la falta de planeación en el proceso de descentralización de salud y educación, fórmulas de distribución deficientes, etcétera, son algunos de los ejemplos que podemos citar.
Sin embargo, los ingresos fiscales siguen siendo insuficientes para financiar las necesaidades de infraesructura y gasto social de las entidades federativas y de las autoridades municipales. Un ejemplo es que ell el costo de la evasión y elución fiscal promedio en la region es de el 6.3% del PIB.
Más aún se requiere un fuerte trabajo en la integración y adecuación de impuestos ecológicos y digitales, acordes a los tiempos, de lo contrario se crean debilidades recaudatorias. Un buen logro son las facultades que logr el estado de Zacatecas en materia e impuestos ecologicos.

En México existe una gran concentracion del poder Recaudatorio en el gobierno federal, mayor a la de los paises miembros de la OCDE, quedando solo algunas posibilidades en materia de colaboracion administrativa, debido a la cesion de facultades cuando se firma su adhesion al sistema nacional de coordinacion fiscal desde 1980.
Por otra parte en la estructura tributaria federal, siguen pesando mas los impuestos indirectos, y existen espacios de evasion fiscal, a pesar de los grandes avancs recaudatorios y fiscalizadores del SAT.

El gasto federalizado es del 35%, las participaciones rebasan a las aportaciones, pero con los subsidios y los convenios de reasignacion, las no condicionadas son ligeramente menores. El porcentaje de ingresos propios de los estados, respecto a sus ingresos locales, promedia apenas un 10 por ciento, aunque hay estados donde significan menos, lo que se refleja en la fiscalizacion del gasto publico: las auditorias estatales fundamentalmente auditan recursos federales. Claro hay importantes excepsiones, destacando la CDMX, con mas de la mitad de ingresos propios.
Un recuento historico dice que no hemos mejorado mucho.
El fortalecimiento del federalismo fiscal requiere de un mejor reparto de las facultades recaudatorias, condicionado a mejores practicas en el gasto publico. Si no repetiremos las malas practicas en el ejercico del gasto publico, debilidad presupuestaria, un mal llamado federalismo fiscal, el mal uso del gasto publico, endeudamiento irresponsable y el mantenimiento de la pobreza y la desigualdad, entre otros.
[email protected]