La llamada lucha de clases sigue vigente, a pesar del olvido&desuso en que están las ideas marxistas-leninistas y la polÃtica es la polÃtica es la trinchera partidista en el lugar en que sucede y    los medios de comunicación y las encuestas son algunas de las herramientas que se utilizan para alcanzar los objetivos: El Poder.
Desde la época clásica, pasando por los conceptos divinos y dogmáticos del poder polÃtico, hasta nuestros dÃas, pasando por las reformas religiosas Anglicanas, Luteranas, Calvinistas, Wiclifistas, Hussistas que transformaron la Iglesia católica y por  revoluciones polÃticas de 1776, de 1789 – y su concepción de la soberanÃa popular como origen del poder polÃtico y su división del poder en tres formas: Legislativo, Ejecutivo y Judicial – , la destrucción del concepto divino de los soberanos reales – reyes y emperadores -, por Napoleón Bonaparte, las revoluciones de independencia de los paÃses colonizados y sus respectivas constituciones, la Primera Gran Guerra Mundial, hasta nuestros dÃas, la forma de acceder al poder polÃtico ha cambiado, pero en el fondo todo ese cambio ha servido para que todo siga igual: la lucha de clases continúa.
Mas todo esto serÃa muy diferente sin la participación protagónica de los Medios de Comunicación y, de dos generaciones hacia acá, por la televisión, y el radio y, recientemente por el internet y sus derivaciones, las llamadas redes sociales – facebook, twieters y blogs-, aunque sobre estos últimos no se han hecho estudios serios, académicos sobre su impacto e importancia. Y muy recientemente, acaso de una generación hacia acá, unos 30 años, las encuestas.
Es tal el poder de los medios electrónicos  – sobretodo de la televisión – que la legislación de muchos paÃses –entre ellos el nuestro – establece estrictas regulaciones para su utilización en las campañas polÃticas, aunque, dependiendo de la influencia en la legislación - existen criterios jurÃdicos que consideran que su normatividad limitan el derecho de la libre expresión. Una de sus caracterÃsticas es su elevado costo y con la intervención del Estado en su normatividad, su costo se eleva exponencialmente.
Las encuestas han cambiado totalmente las prácticas polÃticas y de ser un instrumento técnico y de consulta para la toma de decisiones y ajustes a los procedimientos a aplicar, se ha convertido en todo estrategia y método para hacer polÃtica con lo que la polÃtica sufrió un cambio sustantivo: se distanció del objeto particular, inmediato, de la polÃtica: el ciudadano.
Gracias a estos dos elementos tecnológicos contemporáneos la forma de hacer polÃtica ha cambiado: ahora se hace polÃtica sin el contacto directo y personal de los aspirantes a los puestos de elección y las imágenes, los colores y las palabras llegan a la familia, a las casas, a través de miles de kilómetros, en tiempo real y las encuestas recomiendan de qué hablar, como vestirse. Si se quisiera, técnicamente podrÃa hacerse una campaña polÃtica, sin salir de casa, como los sistemas abiertas o a distancia…pura actuación pura con la tecnologÃa y los técnicos necesarios y apropiados. Por lo pronto, estos dÃas pasados sirvieron para ajustar las campañas, basándose en las encuestas.






















