El candidato del partido Nueva Alianza – PANAL – Quadri expresó la conveniencia de legalizar el consumo de la mariguana; es posible que este juicio haya sido por los elevados costos – en dinero, recursos materiales y equipo y hombres – que ha significado para el Estado-gobierno y para la sociedad: cerca de 50 mil muertes, en los 52 meses y 5 meses de la presente administración.

Y si se ve, así, de lejos, la verdad que no sería osado nada  afirmar que es una estupidez continuar con una lucha en la que el enemigo está disputando los espacios de poder, pues con el increíble poder de corrupción que posee, en sector de la administración casi convive con él – el enemigo tóxico de la sociedad -  y ha logrado, por la razón que sea,  casi una total impunidad y sus pilares – la siembra, comercialización, traslado y consumo, además de la guarda de sus valores y ganancias (blanqueo-lavado y  financiamiento)  – son casi intocables; por otro lado, el perfil de nuestra sociedad, de nuestra juventud, es que ha cambiad: de mula-transporte y trasiego, a consumidor y comercializador, organizador y, finalmente, financiamiento.


Sería realmente una gran muestra de estupidez desconocer el ejército de daños colaterales generados provocados por esta lucha en la cual parece que el Estado está perdiendo; entonces es imposible que quienes dirigen al Estado no tuvieran la sensibilidad para proponer que se legalice la siembra y consumo de la mariguana. Su decisión sería muy seguramente aceptada por toda la sociedad, pues sucedería lo mismo que con el tabaco y el alcohol: que lo compre y consuma quien lo puede pagar y acepte el daño en su organismo como consecuencia de su decisión personal: el libre albedrío de hacerse o no daño. (Por el lado empresarial muchas empresas dejarían de ganar mucho dinero y/o quebrarían  y deberían legalizar su persona física y actividad comercial. En Bolivia, en Turquía y en los Estados Unidos –su consumo -  y no ha pasado nada).  

Sin embargo en esta cuestión no es posible.

Nuestro país no es soberano en esta cuestión como en algunas otras. Aquí está de por medio la política intervencionista de los Estados Unidos, pro un lado y por el otro, el que, por desgracia, estamos frontera de por medio, con el mercado más fuerte de consumidores de mariguana.

A medida que se endurecen las acciones nacionales contra el narcotráfico, estos se encarecen y eso les convine a las organizaciones criminales y de narcóticos de nuestros vecinos, círculos en los cuales la política de Estado está presente y se puede presumir una u omisión o complicidad del gobierno norteamericano – recuérdese el operativo Rápido y Furioso, la operación Irán&Contras -  y al gobierno,  y  a ciertas empresas de poder,  les conviene que esta situación continúe.

Al gobierno de Estados Unidos no le convendría esta propuesta de Quadri, ni la eventual determinación de nuestro gobierno: Se pararía de pestañas, se darían notas diplomáticas y se reduciría el apoyo político y ¡quién sabe qué más!