Así como me la contaron, y la escuché, así la cuento… dice el mito que cuando Curicaveri y Nana Ueravaperio estaban ya para terminar la creación del mundo precortesiano; definido ya lo que ahora es México, con su forma de sirena, y la mayoría de los que ahora son los estados de la República, faltaba nada más Mechuacan, que comprendía partes de lo que ahora son Guerrero, Nayarit y Colima y parte de Jalisco.
Y estaba Curicaveri, con sus elfs – gnomos, ayudantes, chalanes, matacuaces, etc. -, ya para lavarse las manos, cuando su secretario privado le preguntó…
– Señor y ese espacio que está ahí, donde está lo gordito de la sirena, ¿qué será ahí?
Curicaveri, siguió al dedo y al ubicar el espacio, sonrió…Y le contestó…
– ¡Ahí haremos lo mejor! Anda, ayúdame, tráete a los demás…Le pondremos estas costas y
este mar verde esmeralda, que se desnuda en sus playas y dejan sus listones de vestido en el oro de sus playas; le pondremos todas las variedades de peces, de moluscos, de camarones, de jaibas, de langostas; todos los minerales, desde el más corriente y común – el cobre y el fierro -, hasta el más caro y escaso, el uranio; les daré todos los frutos, desde los más dulces, hasta los más exóticos; los más ácidos y agrios, hasta los más carnosos y fragantes, como el limón, la toronja, el mango, papayas, guanábana, sandía, piña, fresa, los cocos, uvas, zarzamora, mameyes, chicos, chirimoyas, pinzanes/guámaras -; todos los vegetales, desde la lechuga, aguacate, café, cacao, coliflor, rábanos, jitomates, tomates, chiles, en su enorme variedad…las que quieras y te imagines; carnes, de todas – res, cerdo, aves, iguanas, armadillos, tejones, guajolotes, gallinas, gallos…todos, pero todos; para cargar, alimentarse y transportarse: burros, semovientes, mulas, caballos, yeguas…todos lo que gusten; animales de todo tipo: salvajes y domesticables; además, de todos los climas, desde los fríos y helados – les daremos el Tancítaro -, la tierra caliente, hasta los que vomitan fuego – el Paricutin -; todos los colores de la tierra y con todas las variedades de árboles, flores y plantas; tendrá llanos dorados y lagos azules y…cuando tomaba un montón de arcilla, le preguntó uno de sus chalanes…
– Señor, señor… ¿Qué no le está dando lo mejor? Y Curicaveri, maliciosamente, le respondió
– ¡Ah!, pero tú no sabes la pareja humana que pondremos para habitar esas maravillosas
Tierras…El gnomo se quedó de a seis… y Curicaveri, con sus diestras manos, dio forma y alma a los michoacanos ¡Y aquí estamos!
Cada periodo de tiempo, como los Jacobinos de Ramón López Velarde, nos peleamos – en pensamiento, palabra, obra y omisión – y las autoridades en las que les depositamos el poder, nos engañan, nos mienten, nos roban, nos faltan al respeto, nos ofenden y día con día, como el Quijote, trabajamos los días de sol a sol y las noches, de turbio en turbio…generando riqueza y pagando impuestos, pero… ¡no hay dinero! ¡Ni para pagar a los empleados! ¡Ni para comer…como Dios, manda!
Ignoro si será cierto, pero en nuestro estado, de costa al altiplano; de la sierra a la meseta; de la Tierra Caliente a la Fría; por todos los caminos, carreteras, autopistas, llanos, valles y lagos de nuestro estado se muestra actividad, se trabaja; todas las personas físicas y morales, pagan sus impuestos, pero no hay dinero, no circula, no se mueve nada sin dinero. ¿Somos Torpes?
¿Usted lo cree?























