Este domingo será la fecha en que se realizarán las primeras elecciones en el país administrado por la 4T.

Aunque son muy suigéneris, porque no todas son para renovar todos los órganos representativos vía electoral, son bastante importantes e interesantes.

Son cinco procesos ordinarios: Quintana Roo y Tamaulipas renovarán sus congresos locales; Aguascalientes y Durango, sus H. Ayuntamientos; Baja California su gubernatura – que será por dos años y en Puebla -, que será extraordinaria para elegir gobernador sustituto, por la inexplicable y aun sin aclarar, muerte, el 24 de diciembre del año pasado, de Martha Erika Alonso. (Pudiera decirse que la información oficial sobre la muerte de la exgobernadora Martha Erika Alonso se dará pocos días después de esta elección, pues el vulgo-rumor (partiendo de las diversas informaciones oficiales sobre la agenda cubierta ese día por la exgobernadora y del punto de partida del helicóptero) dice fue un crimen ligado a superiores intereses de la política nacional)

La atención nacional estará en las dos disputas por las gubernaturas. En primer lugar, la de Puebla, pues llamaron la atención nacional todos los escenarios que la rodean, particularmente por el nivel de encono que, dentro y fuera de los partidos – específicamente MoReNa, el PAN -, incluyendo a la presidencia de la República, se vivió antes, durante y, muy posiblemente, en este día, se vivan.

Esta jornada nacional electoral se presenta en una coyuntura inédita: en la elección extraordinaria de Puebla, en MoReNa, pareciera que el presidente de la República está haciendo campaña: todos los actos de campaña está presente Andrés Manuel López Obrador y, si bien en el escenario nacional se ha manifestado que la llamada Luna de Miel de AMLO con la sociedad nacional está disminuyendo, se ignora qué tanto afectará a Miguel Barbosa este hecho y para todos esta elección – y un poco la de Baja California – servirá para saber ya en tierra, en piso electoral, qué tanto existe de cierto en la aceptación – al alza o a la baja – de la imagen—efecto Andrés Manuel López Obrador.

Casi todo dan por hecho que Miguel Ángel Barbosa será el próximo gobernador de Puebla y que, con todo y su campaña bastante gris y sin calentarse, Jaime Bonilla, lo será de Baja California. Las dos candidaturas y campaña estuvieron basadas en la relación-compromiso de los dos aspirantes con Andrés Manuel López Obrador, ahora presidente de la República.

En las otras elecciones, si bien la brecha entre candidatos de MoReNa y competidores se ha cerrado, o que las expectativas están del lado del PAN, lo cierto es que MoReNa, y sus candidatos están peleando espacios que nunca han ocupado, o mayorías que nunca antes había obtenido y tienen, digamos, todo para ganar y la noche del domingo, y el lunes serán carretadas de tanques de oxígeno para la cúpula nacional de la 4T.

Mas no únicamente para MoReNa puede resultar favorable la jornada electoral de este día.
El partido de acción nacional tiene la oportunidad – que ni mandada a hacer – de separarse de la restante llamada oposición y consolidarse, o afianzarse, como la principal, y casi única, alternativa opositora a la 4T.

Con la excepción de Puebla y Quintana Roo, tomaron la acertada decisión de presentarse solos en la mayoría de las elecciones. Y los lugares en donde es esperada su victoria – Tamaulipas, Durango y Aguascalientes – los triunfos – y si las hay, derrotas – serán única y solamente suyos. Esperan un domingo completamente exitoso si su dirigencia y militancia comprende el valor que tiene este momento posicionarse como los grandes y verdaderos opositores nacionales de MoReNa, y si saben comunicarlo.

Para el PRI, el escenario es crítico. No parece ser competitivo en ningún estado y la derrota es lo más esperado por casi todos y, en consecuencia, hundirlo aun más; está y, muy posiblemente así continuará, con una militancia muy dolida, muy desanimada, muy desorientada – no únicamente por NO estar fuera del poder, sino, también, porque no se ven rutas ni protagonistas políticos, ni ideas, ni mensajes ni símbolos para recuperarlo. Carece de nave, de piloto y de tripulantes, y de plan de vuelo, para su regreso -.

No hablemos de PRD. Su panorama es cada día más oscuro y raro.

En Movimiento Ciudadano. Dante Delgado Ranauro y el proyecto del gobernador Enrique Alfaro -, tomaron la muy atinada decisión de separarse de la mayoría de las elecciones, no participar. Aunque recibirán derrotas podría servirles y salir fortalecidos, si sabe comunicar que dejaron de ser testigos y actores de reparto en la mayoría de las entidades, para iniciar a manifestarse y percibirse como un partido, una fuerza, un peso político electorales, no únicamente local, regional, si no, también, nacional.